Es clara una de las lecciones más básicas de la educación; cuando nos enseñan que en toda célula de convivencia civil existen jerarquías, sobre todo cuando se trata de empleos; como un gerente siendo jefe directo de los meseros en un restaurante, un director siendo la cabeza en una escuela para organizar a los maestros o en un ayuntamiento, donde un Presidente municipal tiene a su cargo a empleados asignados a diversas funciones.
Pero pareciera que, en Joquicingo, al “mayestro” alcalde Rausel Carvantes Huertas, nunca le enseñaron esa lección; peor aún, parece que ha perdido la vocación de la enseñanza porque tampoco la ha inculcado a sus subordinados.
Y es que derivado de las publicaciones realizadas por este medio de comunicación en ediciones pasadas, se siguen destapando una serie de anomalías y aparentes malos manejos dentro de la administración pública municipal de Joquicingo.
Ahí tiene usted que, si bien se criticó duramente el hecho de que el alcalde estuviera pagando cantidades exorbitantes en asesores para su área sin que hubiera resultados óptimos para la ciudadanía, nunca se vio que alguno de estos “chiquitines consejeros” estuviera recibiendo más que “el patrón”; porque eso sí, en ese caso se respetó el rango. Cosa que aparentemente no sucedió en otras áreas.
Ahí tiene usted a la Dirección de Educación; en la que el titular de nombre Pablo Garduño Huertas (quizá sea pariente del edil), se lleva mensualmente a su casita unos muy onerosos 11 mil 482 pesos brutos; que, sumados a su respectivo aguinaldo y prima vacacional, da un total de 159 mil 231 pesotes para el año 2022.
Pues bien, resulta que la presidencia no es la única que requiere de “súper asesores”, pues la dirección de área en cuestión tuvo la flamante idea de contratar un “Asesor Educativo” de nombre Calendario Garcés, quien cobra mensualmente la cantidad de 27 mil 973 pesos brutos; esto es más del doble de lo que gana su director. Ya se imaginará usted de a cómo es el aguinaldo y la prima vacacional; pero a números redondos, el angelito se estaría embolsando casi 400 mil pesotes durante el primer año de una verde, muy verde administración.
Ahora resulta que los patos le van a tirar a las escopetas; es como si usted contratara a alguien para que le atienda el “changarro” pero se lleva más lana de la que usted como dueño (a) recibe.
Aquí solo hay de dos sopas, o el “mayestro” de plano no le sabe al negocio y se le está yendo de las manos aunque tenga mil y un asesores que aparentemente en lugar de ayudar lo perjudican, o tiene bien amañado el asunto con este tipo de contrataciones que bajita la mano, representan un buen golpe a las arcas municipales; porque ya ve usted que si algo sobra en la presidencia municipal de Joquicingo son auxiliares y asesores que, con esos salarios, bien podrían levantar la sospecha de que existe uno que otro insecto volador al que se le paga pero que nadie conoce, los ya famosísimos “aviadores”.
Ariz Vega