“Nadie quiere ser policía”: Hernández Meza

Durante la 8va. Sesión Extraordinaria de Cabildo, correspondiente al Cabildo Infantil, el alcalde Óscar Hernández Meza reconoció el fracaso de la convocatoria para reclutar a nuevos elementos para la dirección de Seguridad Pública municipal, ya que afirmó, sólo se inscribieron 6 aspirantes.

El munícipe dijo que “nadie quiere ser policía, nadie quiere arriesgar su vida”, pues reconoció que “cada día la violencia sube de tono”. A pesar de ello, frente a los jóvenes participantes del cabildo infantil, quienes expusieron, entre otros, el tema urgente de la seguridad, el alcalde no atinó a mencionar una estrategia concreta de combate a la delincuencia, salvo que destacó la existencia de cámaras de seguridad interconectadas al llamado C5, de ámbito estatal, y al C2, de control municipal.

Sin embargo, esta triste declaración, que denotaba un alcalde superado por estas cuestiones, se hace en un contexto marcado por graves hechos delictivos que se han suscitado en el municipio, aunados al constante reclamo ciudadano por robos y la percepción de que cada día empeora la situación.

En lo que atinó el alcalde es a aceptar que la violencia ha subido de tono, y que los aspirantes a policías se la piensan dos veces para entrar a la corporación municipal, además de que cada vez son más estrictos los filtros para seleccionar y aceptar a los futuros uniformados, sobre todo si la mayoría de los elementos gana 11 mil 917 pesos aproximadamente, aun cuando el tabulador de la Secretaría de Seguridad del Estado de México maneja que un policía tiene un sueldo aproximado de 17 mil 544 pesos.

Parece que al alcalde no se le ha ocurrido que un sueldo más competitivo pueda ser un aliciente para los aspirantes, pues como dice el alcalde, van a arriesgar su vida, probablemente un aumentito de sueldo como los que practica el edil en sus propias ganancias sean suficientes para incentivar a los uniformados. Por otra parte, muchas personas aseguran que las patrullas sólo cuidan ciertos lugares relacionados con algún funcionario, como aparentemente ocurre con algunas de las varias propiedades del propio alcalde.

«A ver si ponen a trabajar a los dizque elementos de seguridad pública con qué confianza camina uno por la calle queremos resultados, no puede ser que pasen estas cosas en nuestro municipio», expresó un vecino a propósito  de la situación que se vive en Calimaya, exponiendo la desfavorable precepción de la seguridad que tienen los calimayenses y el desprestigio de las fuerzas del orden, que más que ser ellos en quien recaiga la responsabilidad, habría mejor que cuestionar al comisario y al mismo presidente municipal. Quizá por eso sólo habla de estos temas frente al cabildo infantil y no frente a los vecinos afectados.

Osvaldo García

 

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