Desproporción el gasto público en Texcalyacac

Gobierno municipal prioriza administrativos sobre la educación

En un hecho que genera indignación y cuestionamientos, el presupuesto de egresos aprobado por el municipio de Texcalyacac para este año 2024 pone en evidencia una alarmante desproporción en la distribución de los recursos públicos. Mientras que para el rubro de educación se destinarán apenas 3 millones 873 mil 029 pesos, las asignaciones para “gobierno” son 32 millones 489 mil 509 pesos, y los servicios personales, que engloban sueldos, prestaciones y algún bono del personal administrativo, se llevan un descomunal monto de 40 millones 818 mil 177 pesos.

La asignación presupuestal deja entrever una preocupante falta de prioridad hacia la educación, un sector clave para el desarrollo del municipio y el bienestar de sus habitantes. En contraste, el gasto en nómina y partidas administrativas se dispara, evidenciando un uso cuestionable de los recursos públicos.

Con un presupuesto tan limitado para la educación, es difícil imaginar cómo se garantizarán aspectos fundamentales como la rehabilitación de escuelas o apoyos educativos. Esta cifra no solo es insuficiente, sino que envía un mensaje preocupante: la educación, base del progreso social, no es una prioridad para esta administración.

En comparación, los 32 millones asignados a “gobierno”, un rubro ambiguo que incluye promoción turística y eventos oficiales, y los 40 millones para “servicios personales” reflejan un enfoque más orientado a sostener una burocracia costosa y actividades protocolarias que a atender las verdaderas necesidades de la ciudadanía.

Es indignante que se destinen casi diez veces más recursos a mantener a los funcionarios que a garantizar un mejor futuro para los hijos.

La opacidad en el desglose de los 40 millones asignados a servicios personales despierta ciertas sospechas de presuntos excesos de sueldos, bonos y quizá alguna contratación innecesaria.         Cuando el gasto administrativo supera por tanto margen a la inversión en educación, no se habla de falta de recursos, sino de prioridades equivocadas. El gobierno está fallando a su población al no destinar lo necesario para su desarrollo.

Texcalyacac enfrente una encrucijada: o rectifica el rumbo y prioriza el bienestar de sus habitantes, o sigue destinando el dinero público a mantener una estructura administrativa que parece existir para beneficiarse a sí misma.

En un país donde la desigualdad y la falta de oportunidades educativas son retos urgentes, este tipo de decisiones presupuestales representan no solo un retroceso, sino una traición a la confianza ciudadana. ¿Quién está realmente ganando con este presupuesto? Sin duda, no lo están haciendo las niñas, niños y jóvenes que representan el futuro de este municipio.

 

Uriel Rosales

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