El pasado lunes 25 de noviembre, el Congreso del Estado de México (Edomex), por mayoría de votos, reformó su Código Penal para despenalizar el aborto durante las primeras 12 semanas de gestación y no criminalizar a las mujeres que decidan interrumpir su embarazo ni al personal médico o parteras que las ayuden.
El dictamen fue aprobado por mayoría de votos por parte de Morena y aliados. Sin embargo, los siete panistas votaron en contra y hubo tres abstenciones por parte de los diputados del PRI.
Contempla modificar el Artículo 248 el Código Penal del Estado de México, así como derogar los 249 y 250 y, finalmente, ajustar la redacción del artículo 251 estatal para garantizar que el Estado brinde este servicio de manera gratuita, segura, informada y sin discriminación.
Además, se estableció el compromiso de ofrecer educación sexual a mujeres, hombres, niñas, niños y adolescentes, así como facilitar el acceso a métodos anticonceptivos eficaces.
De acuerdo con la Marea Verde Edomex, más de 72 mil mujeres mexiquenses tuvieron que trasladarse a la Ciudad de México para poder abortar, ya que en la entidad no se garantizaba este derecho o bien, muchas recurrieron a servicios de salud que no cumplían con estándares mínimos, poniendo sus vidas en riesgo. Entre las principales afectadas se encontraban mujeres y personas gestantes de zonas rurales, la periferia y el norte del estado.
Por su parte, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se pronunció contra la despenalización del aborto en el Estado de México en el primer trimestre del embarazo.
Aseguró que la reforma desconoce el derecho a la vida y la dignidad del hijo o hija en gestación.
La CEM también acusó que con la reforma se reivindica el aborto como si fuera una causa noble y un derecho, con lo que, añadió, ejerce violencia por la invisibilización del hijo y su desprotección ante la ley.
El Episcopado Mexicano exhortó al amor por igual tanto para la madre como para el hijo.