Sólo 47 mil pesos para proteger a la infancia y adolescencia
Para muchos gobiernos es prioridad proteger a los grupos vulnerables pero en Tianguistenco parece ser todo lo contrario, ya que acuerdo al informe financiero, únicamente se destinaron 47 mil 458 pesos para el concepto de protección a la población infantil y adolescente, un rubro crucial que debería velar por los derechos, seguridad y desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad.
Esta cifra irrisoria contrasta de manera escandalosa con las crecientes necesidades de la población infantil, que enfrenta problemas como el aumento de la violencia intrafamiliar, abandono escolar, explotación laboral y abusos diversos. La asignación presupuestal no sólo resulta insuficiente, sino que pone en evidencia la falta de prioridad que el gobierno municipal y, en particular, el presidente del DIF, Miguel Ángel Torres Morales, otorgan a los sectores más desprotegidos.
Mientras el presupuesto asignado a otras áreas del gobierno municipal, como eventos sociales, o incluso la remodelación de oficinas, podría alcanzar cifras altas, el DIF municipal parece estar operando a migajas. Esto deja en claro que el bienestar de la infancia y adolescencia esta lejos de ser una prioridad.
El presidente del DIF, quien debería ser el principal defensor de las políticas a favor de la niñez, ha optado por dejar esta área a un lado. Se esperaría que en esta administración priorizara la inversión en programas sociales y de protección a la infancia, considerando que la niñez es uno de lo sectores más vulnerables y fundamentales para el desarrollo del municipio. Sin embargo, la realidad muestra lo contrario: una gestión que parece más preocupada por mantener una imagen política que por trabajar en soluciones reales para quienes más lo necesitan.
La falta de recursos no solamente limita la capacidad del DIF para atender emergencias, sino que también pone en riesgo programas preventivos, como talleres contra la violencia, campañas de educación sexual y apoyo a menores en situación de calle.
Es inadmisible que, en un momento en el que las desigualdades sociales se agravan, las autoridades den la espalda a los sectores más vulnerables. Se requiere un cambio urgente en las prioridades del gobierno municipal. Si bien el presupuesto puede ser limitado, es evidente que no hay voluntad política para destinar recursos a las áreas que verdaderamente lo necesiten.
La infancia no puede seguir pagando el precio de la negligencia y la indiferencia gubernamental. ¿Qué será lo siguiente? ¿Dejar desprotegidos también a los adultos mayores y a las mujeres? Es hora de que las autoridades cumplan con su obligación moral y legal de proteger a los más vulnerables.
La infancia no espera, y el pueblo tampoco debería de hacerlo.
Uriel Rosales