
Mientras el gobierno municipal de Ocoyoacac presume cifras y discursos sobre progreso y desarrollo, y más viniendo de un partido “ecologista”, en la comunidad de Tepexoyuca el agua brilla por su ausencia. No es metáfora: no hay agua potable, y la desesperación se hace sentir entre las familias que luchan diariamente por cubrir necesidades básicas, como lo evidencio una reciente publicación en redes sociales.
¿Cómo es posible que en pleno 2025, mientras la administración municipal cuenta con un presupuesto destinado exclusivamente al área de agua potable por 4 millones 278 mil 172 pesos, haya colonias que no tienen acceso a este derecho humano fundamental?
La pregunta resuena aún más fuerte cuando los testimonios de los habitantes apuntan a la ausencia de gestión y organización desde hace décadas.
De acuerdo con el presupuesto de egresos municipal por clasificación administrativa, en 2025 el área de agua potable tiene asignado un recurso de mas de 4.2 millones de pesos. ¿Dónde están esos millones? ¿A quién se están entregando? ¿Por qué no se reflejan en mantenimiento de redes, perforación de pozos, distribución equitativa o incluso pipas de emergencia para las zonas más vulnerables?
La administración municipal, encabezada por Nancy Valdez, se ha mantenido en silencio ante los reclamos crecientes en redes y en las calles.
El acceso al agua no es un lujo, es un derecho. Negarlo o ignorarlo, cuando se tienen recursos asignados, es un acto de omisión imperdonable. Familias enteras están siendo forzadas a comprar agua a precios que no pueden pagar, mientras el gobierno local administra millones que no se ven reflejados en soluciones reales.
Los habitantes de Tepexoyuca no están pidiendo privilegios, están exigiendo lo básico. Exigen que el recurso que ya esta presupuestado se ejerza de manera responsable, transparente y justa. Exigen que el municipio actúe con la urgencia que la situación amerita y deje de jugar a la política mientras la gente lucha por llenar un balde con agua.
Las preguntas son claras: ¿Qué se ha hecho con los mas de cuatro millones asignados al área de agua potable? ¿Qué mecanismos de vigilancia y transparencia están en marcha para asegurar que ese dinero no se diluya entre contratos opacos o negligencia administrativa?
El pueblo ya habló. Ahora es turno del gobierno de responder.
Uriel Rosales