El gobierno municipal encabezado por Nancy Valdez Ruiz ha quedado una vez más en evidencia por la incongruencia y simulación con la que opera, especialmente en temas de bienestar animal. Una reciente denuncia difundida mediante redes sociales expone la cruda realidad que enfrentan los vecinos del municipio: mientras se toman fotos y videos para aparentar que se adopta y protege a los animales, en los hechos, la situación en las calles es alarmante.
Según la denuncia, se esta promocionando un nuevo centro o clínica de atención para animales en situación de calle, aunque ya existe uno, sin embargo, el municipio se encuentra plagado de jaurías agresivas, calles en mal estado y, sobre todo, una administración indiferente que no garantiza seguridad ni para los animales ni para los ciudadanos.
Vecinos de la calle Luis Camarena, en la comunidad de Santiaguito, alzaron la voz: “nuevamente siendo victimas de los perros en esta calle. Exigimos se tomen acciones”. El llamado es claro: la falta de control animal se ha vuelto un riesgo latente para todos.
La gravedad de la denuncia no sólo recae en el abandono animal, sino en el presunto desvío de recursos. Existe una partida presupuestal destinada a la atención de los animales, pero evidentemente ese dinero no esta siendo utilizado con transparencia. ¿Dónde están los recursos asignados? ¿Quién los está administrando y bajo que criterios?
La administración municipal ha optado por las apariencias, utilizando a las mascotas como herramientas propagandistas, pero sin resolver de fondo el problema del maltrato, abandono y la proliferación de perros callejeros. Esta simulación no solo afecta a los animales, sino que representa una amenaza para la seguridad pública.
Nancy Valdez Ruiz, presidenta municipal, ha sido señalada en reiteradas ocasiones por su falta de compromiso con temas urgentes. Hoy, la gestión de animales en situación de calle se suma a la lista de omisiones, promesas rotas y una política basada en la imagen, no en la acción.
Vecinos advierten: si no se toman medidas reales, cualquier ciudadano puede convertirse en la siguiente victima de un ataque. El hartazgo crece y la exigencia es una sola: que se gobierne con responsabilidad, no con teatro.
Uriel Rosales
