Hasta la redacción de este periódico llegaron denuncias y reclamos comentarios en contra del presidente municipal de Xonacatlán por diferentes obras inconclusas como lo son las obras de remodelación del parque San Francisco y la carretera al Ajusco que de esta misma se a reportado que ahora en tiempos de lluvias es imposible transitarla.
Mientras la administración municipal se toma fotos entre columnas sin revocar y techos sin terminar, la ciudadanía acumula decepción, molestia e indignación. Obras inconclusas, mal planeadas y en zonas de difícil acceso se han convertido en el sello de este gobierno que promete mucho y entrega poco.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran a funcionarios recorriendo una obra aún sin avances significativos. No hay señalización, no hay seguridad y, lo más preocupante: no hay claridad. Solo promesas, como tantas que ya quedaron sepultadas en el olvido.
Esto sumado a la inconformidad ya que el presupuesto de egresos no refleja lo que se a realizado o mas bien que a medias se a realizado.
Mientras Abel Flores Guzmán presume recorridos en obras en proceso ubicadas en zonas altas y de difícil acceso, la ciudadanía se pregunta, ¿este hombre no se harta de saquear el municipio ya que recordemos es su segundo periodo.
Esta estrategia de propaganda ha dejado como saldo comunidades frustradas, espacios públicos a medias y recursos públicos utilizados sin transparencia. La población ya no exige nuevos anuncios, sino rendición de cuentas y una auditoría a fondo de cada peso invertido en estas obras inconclusas.
Cada nueva construcción iniciada sin terminar la anterior, representa no solo una pérdida material, sino una burla directa al ciudadano que sigue sin calles, sin servicios, sin parques funcionales y sin respuestas. Las prioridades parecen estar al revés: se inicia en lo alto, cuando la base la ciudadanía se desmorona.
Diego Sánchez
