Obras inconclusas en Xalatlaco

La inconformidad ciudadana crece día a día ante la serie de obras públicas inconclusas que han marcado la administración municipal encabezada por Abel Flores Guzmán, quien actualmente cumple su segundo mandato como presidente municipal.
Uno de los casos más representativos es la remodelación del Parque San Francisco, ubicada en la comunidad de San Francisco de Asís. Las obras comenzaron a mediados de 2023 con un presupuesto aprobado que supera el millón y medio de pesos, según datos del Presupuesto de Egresos Municipal. No obstante, al corte del primer semestre de 2025, los trabajos siguen sin concluir: las banquetas se encuentran parcialmente demolidas, las jardineras siguen en obra negra, las rampas carecen de accesos funcionales y no se ha instalado el mobiliario urbano prometido.
La ciudadanía no ha tardado en reaccionar. A través de redes sociales, testimonios ciudadanos y documentos entregados a esta redacción, se han expuesto fotografías de funcionarios municipales posando entre columnas sin aplanar, simulando avances inexistentes. Delegados y vecinos acusan un patrón: obras que inician con anuncios ostentosos, pero que quedan paralizadas sin explicación ni seguimiento técnico documentado.
Al revisar el Informe Trimestral de Ejecución Presupuestal correspondiente al primer trimestre de 2025, se encuentran partidas destinadas a infraestructura pública sin desgloses precisos ni informes de avance. Por ejemplo, el rubro de «Infraestructura Urbana» reporta una erogación de $2.8 millones de pesos, sin que existan documentos públicos que detallen el ejercicio de dichos recursos en obras visibles.
Esta falta de transparencia ha encendido alertas entre organizaciones civiles locales, que ahora exigen auditorías independientes y la intervención del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM).
Críticos de la gestión de Abel Flores Guzmán acusan que se está usando la obra pública como herramienta de propaganda política. “Lo que quieren es la foto, no el resultado. Ya son dos administraciones con la misma historia: obras sin concluir, recursos mal justificados y cero consecuencias”, señaló un representante vecinal.
En Xalatlaco, donde más del 42% de la población vive en situación de pobreza según el CONEVAL, cada peso mal empleado representa una agresión directa a los derechos básicos de los ciudadanos. La comunidad no exige obras faraónicas, sino proyectos funcionales, terminados y útiles.
La demanda colectiva es clara: transparencia, justicia administrativa y sanciones a los responsables. Porque en Xalatlaco, lo que está en juego ya no es solo el concreto o el mobiliario, sino la credibilidad institucional.
Diego Sánchez

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