Bajo el argumento de fomentar el “uso responsable del agua” y modernizar el sistema de medición, el gobierno municipal de Tenango del Valle encabezado por Roberto Bautista, ha implementado una nueva normatividad que obliga a las y los habitantes a instalar medidores de agua en sus domicilios. Sin embargo, esta medida ha despertado más sospechas que aplausos, pues lejos de representar una política sustentable, parece una estrategia más para seguir exprimiendo el bolsillo de los ciudadanos.
Según el propio reglamento emitido por el Organismo Público Descentralizado de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OPDAPAS) encabezado por el director Armando Requeta, toda vivienda o establecimiento deberá contar con un medidor certificado por CONAGUA. Y si bien el discurso oficial habla de “equidad en el cobro” y “eficiencia en el uso del agua”, la realidad es que el proceso es costoso, engorroso y completamente unilateral.
Los ciudadanos deben pagar no solo por el dispositivo (que oscila entre $300 y $600 pesos), sino también cubrir una cuota por el trámite ante OPDAPAS, la instalación y posteriormente, el mantenimiento. Todo esto sin que haya una alternativa viable para familias de escasos recursos ni una política clara de subsidios.
“Dicen que es para que paguemos lo justo, pero el medidor no lo puedes poner tú. Tiene que ser uno que compres y después el municipio decide si lo acepta o no. Y además te lo instalan ellos, cobrando extra. Es otro gasto que ira a los bolsillos de quién sabe quien”, señala un ciudadano a través de redes sociales.
Más preocupante aún, no existe información pública clara sobre cómo se gestionará la lectura y qué mecanismos de apelación tienen los usuarios ante cobros excesivos. La ciudadanía teme que esta medida sea una excusa más para implementar tarifas discrecionales sin transparencia.
El trasfondo no parece ecológico, sino recaudatorio. En un municipio donde los servicios básicos aún presentan deficiencias, y donde el propio gobierno admite fugas y redes hidráulicas obsoletas, la exigencia de instalar medidores individuales se ve más como una distracción que como una solución real.
“Piden que cuidemos el agua, pero no arreglan las fugas que tienen desde hace meses en la red principal. ¿A poco ahí sí no se desperdicia agua?”, cuestiona otra habitante, harta de los constantes cobros injustificados, en redes.
Mientras tanto, el gobierno municipal promueve la medida como un logro en su agenda de modernización, sin tomar en cuenta que el verdadero progreso se mide por el acceso equitativo al agua potable, no por cargar con más cuotas a quienes menos tienen.
En Tenango del Valle, la política hídrica se impone con tarifa en mano… y el beneficio, como siempre, parece quedarse en las oficinas del poder.
Luis Garduño.
