Tenango del Valle se ha convertido en el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando un gobierno municipal falla de manera absoluta en su responsabilidad más básica: mantener en buen estado sus calles, recientemente una denuncia ciudadana exhibe la negligencia total de la administración municipal, que mantiene a la población circulando entre baches, hundimientos y riesgos de accidentes fatales.
Transitar por las vialidades es un acto temerario, los automovilistas deben esquivar los baches invadiendo el carril contrario, exponiéndose a choques frontales y poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familias. Está situación no solo representa una amenaza para la seguridad vial, sino que también afecta el desarrollo turístico del municipio, queda marcada como un lugar donde la autoridad local prefiere ignorar el problema en lugar de resolverlo.
El gobierno municipal de Tenango encabezado por Roberto Bautista, ha demostrado ser incapaz de atender un tema tan básico como el mantenimiento de sus calles. Es un gobierno municipal fallido que prefiere invertir en discursos y fotografías de eventos antes que, en infraestructura, dejando a su población librada a su suerte. La negligencia es tal, que la gente pueda comenzar a organizarse para realizar bloqueos de vías como ocurrió en otros municipios, porque está claro que, sin presión social, el ayuntamiento no moverá un solo dedo.
Los ciudadanos ya no creen en las promesas vacías de la administración municipal. Año tras año escuchan los mismos compromisos y ven pasar presupuestos millonarios, como por ejemplo en esta situación se ha presupuestado para inversión pública de 79 millones 738 mil 687 pesos, pero el resultado es el mismo: calles destruídas y una autoridad que parece vivir de espaldas a la realidad. Tenango está sumido en el abandono porque quienes gobiernan han demostrado que no saben, no pueden o simplemente no quieren gobernar.
La exigencia es clara: basta de negligencia. Los habitantes piden acciones inmediatas, un plan real de rehabilitación vial. La paciencia social tiene un límite, y si la administración sigue ignorando el clamor de su gente, serán los propios ciudadanos quienes tomen las calles para exigir lo que por derecho les corresponde: caminos seguros y un gobierno que cumpla.
Tenango del Valle no merece seguir atrapado en el abandono y la ineficiencia de una administración municipal que ha fallado rotundamente. Es hora de que el ayuntamiento despierte o que la gente lo despierte con movilizaciones, porque la realidad ya no se puede tapar con discursos vacíos. Uriel Rosales
