En 2019, se evidenció un hecho lamentable: la pérdida de 11 millones de pesos por parte del municipio de San Antonio La Isla, encabezado en ese entonces por Lizeth Sandoval, debido a incumplimientos en los lineamientos del Fondo Estatal de Fortalecimiento Municipal (FEFOM). La omisión y falta de capacidad administrativa dejaron al municipio sin obras públicas esenciales y con un rezago evidente en infraestructura.
Seis años después, la historia vuelve a repetirse. La actual presidenta municipal Ale Castro, pese a recibir la asignación de 13 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS), no logró cumplir en tiempo y forma con los requisitos indispensables que la ley establece para acceder y ejercer este recurso.
¿Qué necesita un municipio para acceder al FAIS?
El FAIS es un recurso federal con reglas muy claras:
1. Presentar proyectos ejecutivos con impacto social (drenaje, agua potable, pavimentación, alumbrado público).
2. Realizar estudios de impacto y validación técnica que avalen la viabilidad de las obras.
3. Cumplir con las reglas de operación y entregar la documentación completa dentro de los plazos establecidos por la Secretaría de Bienestar.
4. Generar informes de transparencia y seguimiento sobre avances físicos y financieros de cada obra.
Sin embargo, San Antonio La Isla no cumplió en tiempo y forma con estos lineamientos, provocando la pérdida de los 13 millones de pesos destinados a obras básicas. Dicho recurso podría haber mejorado de forma significativa la infraestructura municipal, pero la falta de capacidad administrativa y planeación dejó al municipio en el mismo abandono de años atrás.
Calles deterioradas, drenaje colapsado, alumbrado público deficiente y comunidades que siguen sin servicios prioritarios son el reflejo de una administración opaca y desconectada de la realidad de sus habitantes.
Es increíble que se sigan perdiendo recursos millonarios mientras las calles parecen de terracería y el drenaje se sigue desbordando cuando llueve. Prometieron que con esos fondos mejorarían la red de agua potable, pero se sigue en las mismas condiciones.
La presidenta anda en eventos y tomándose fotos, pero en las comunidades no se ve ni una sola obra nueva; todo está igual que hace seis años.
Así, San Antonio La Isla repite la historia de hace seis años: millones de pesos perdidos por no cumplir con reglas básicas y por un gobierno más enfocado en la imagen política que en el bienestar de su gente.
La conclusión es clara: Lizeth y Ale no solo comparten la misma escuela, sino también el mismo estilo de gobierno: desordenado, sin resultados y con un costo altísimo para la ciudadanía.
Será que Ale Castro copiará el mismo estilo de vida, no solamente político-social y…. fisico.
Uriel Rosales
