Cuando parecía que lo único que Tenango del Valle necesitaba para colapsar era una fuerte lluvia, llegó la administración municipal a ponerle la cereza al pastel. Y es que, en días recientes, las lluvias típicas de la temporada no llegaron solas: lo hicieron acompañadas de una brillante obra del ayuntamiento que consistió en abrir calles completas para “conectar drenaje”… justo antes del temporal.
¿El resultado? Una ciudad convertida en piscina, calles transformadas en canales de lodo y aguas negras, y una población entre el asombro y la burla ante el “gran tino” de su presidente municipal, quien parece más enfocado en simular obras que en prevenir el caos.
Hace apenas unas semanas, cuadrillas del Ayuntamiento de Tenango comenzaron a romper pavimento en diversas zonas del municipio con el argumento de mejorar el sistema de drenaje sanitario. Lo que nadie explicó ni el alcalde, ni sus directores de obras públicas, ni los contratistas fantasmas de siempre fue por qué decidieron iniciar estos trabajos en plena temporada de lluvias, sin planificación ni protocolos preventivos.
Y como era de esperarse, el agua no perdonó. Las zanjas se desbordaron, las calles se convirtieron en ríos de lodo, y los vecinos en náufragos urbanos que apenas podían salir de sus casas sin arriesgarse a perder el zapato… o la dignidad.
Resulta casi cómico si no fuera trágico que en pleno 2025, un gobierno municipal abra calles sin drenajes alternos, sin canalización pluvial, sin señalética adecuada y mucho menos sin prever que, oh sorpresa, en verano… LLUEVE.
El presidente municipal, cuya foto aparece en cada lona de obra con la frase “Comprometidos con tu bienestar”, parece más comprometido con hacer ruido que con hacer bien las cosas. Porque lo suyo no es la planeación, sino el show de primera piedra, el corte de listón y la selfie con pala en mano.
Los ciudadanos no tardaron en alzar la voz. En redes sociales, los videos de coches atrapados, niños chapoteando en charcos de aguas negras y banquetas convertidas en trampolines de lodo se hicieron virales. Algunos incluso bromean con que Tenango ya puede ser sede del próximo triatlón… versión pantano.
Otros, más indignados, acusan que los comerciantes han perdido ventas, que las casas presentan filtraciones y que no hay ningún funcionario que dé la cara. El número del ayuntamiento solo suena. Las respuestas en redes son evasivas. Y el presidente municipal brilla por su ausencia, quizá esperando que el agua se lleve también la memoria colectiva del desastre que provocó.
Es importante aclarar: nadie está en contra del progreso. Las obras hidráulicas son fundamentales para cualquier ciudad. Pero hacerlas mal, a destiempo y sin sentido común es peor que no hacer nada. Porque al menos, sin abrir las calles, la lluvia habría corrido por donde siempre; no por dentro de los hogares ni por los locales comerciales.
Hoy, la población de Tenango no tiene calles transitables, ni certeza de cuándo terminarán las obras, ni la seguridad de que el drenaje recién instalado funcione cuando las lluvias arrecien de nuevo. Lo que sí tiene es una administración municipal que, cada día, demuestra que gobernar no es lo suyo… pero improvisar, eso sí, les sale a la perfección.
Ante el silencio oficial, los rumores ya corren: que si rentarán bombas de agua, que si buscarán apoyo estatal, que si el presidente planea declarar zona de desastre para justificar lo injustificable. Lo cierto es que los ciudadanos ya no compran excusas, ni aplauden obras de papel mojado.
Tenango del Valle no necesita más obras “de relumbrón”. Necesita gestión responsable, planeación real y gobernantes que piensen antes de cavar literal y figuradamente el hoyo donde entierran la confianza ciudadana.
Porque si la administración actual sigue así, más que conectar drenajes, va a conectar a Tenango… directo al colapso.
Uriel Rosales
