La indignación ciudadana va en aumento en este municipio mexiquense tras una nueva denuncia pública que ha encendido las redes sociales: cráteres en el asfalto que más parecen trampas viales están generando daños materiales graves y poniendo en riesgo la vida de conductores y peatones.
Una usuaria denunció este lunes la crítica situación de la entrada al municipio, mostrando imágenes alarmantes de baches de gran tamaño que han convertido la vialidad en un auténtico campo minado. Según la afectada, una de sus llantas reventó tras caer en uno de estos hoyos, situación que se repite constantemente entre quienes transitan por la zona.
El estado del pavimento no solo refleja la falta de mantenimiento, sino también la negligencia flagrante de una administración municipal que parece vivir ajena a las necesidades básicas de su población. ¿Dónde están los millones que año con año se destinan a obra pública? ¿En qué se ha invertido el recurso si las calles lucen peor que caminos rurales?
La entrada al municipio debería ser una carta de presentación digna, no un obstáculo peligroso. Sin embargo, en Ocoyoacac, la realidad es de abandono, ineficiencia y olvido. Los ciudadanos pagan impuestos, derechos de tránsito, y sin embargo deben costear también las consecuencias de una infraestructura que colapsa día con día.
El reclamo es claro: la presidenta municipal, Nancy Valdez, brilla por su ausencia. Mientras los baches crecen, la molestia social también. La falta de respuesta, de acción y de un plan integral de rehabilitación vial revela una administración improvisada, carente de visión y empatía con su pueblo.
Los habitantes se preguntan con justa razón:
¿Hasta cuándo tendremos que tolerar esta pésima gestión?
¿Cuántas llantas más deben reventarse para que se atienda lo evidente?
¿Acaso hay que esperar una tragedia para que se actúe?
Es momento de que las autoridades estatales y federales pongan la lupa sobre Ocoyoacac. No se puede permitir que mientras las calles se desmoronan, el presupuesto se pierda en opacidad, compadrazgos y simulación.
Hoy es una llanta, mañana puede ser una vida.
¡Exigimos calles seguras, responsables comprometidos y una gestión digna del pueblo de Ocoyoacac! Mencionan los habitantes.
Uriel Rosales
