Retroexcavadora alcohólica

En Tenango del Valle parece que la administración municipal decidió innovar en la forma de hacer “obras públicas”. Y es que recientemente, en pleno cierre de la vialidad principal por trabajos de infraestructura, los ciudadanos no sólo tuvieron que lidiar con el caos vehicular y el polvo levantado por la maquinaria, sino también con el insólito espectáculo de ver a los trabajadores de la obra operando retroexcavadoras con una cerveza en la mano.
Sí, leyó usted bien: maquinaria pesada conducida bajo los efectos del alcohol, como si de una cantina al aire libre se tratara. La pregunta es inevitable: ¿eso también venía en el contrato de obra o es un “beneficio laboral” autorizado por el municipio?
Porque mientras los automovilistas desesperados buscan rutas alternas y los peatones sufren el riesgo de atravesar entre zanjas mal señalizadas, los operadores parecen más interesados en brindar por su jornada que en garantizar la seguridad de la ciudadanía. Resulta ridículo y preocupante que la administración municipal, encabezada por el presidente, Roberto Bautista, presuma obras como si fueran grandes logros, cuando en realidad lo que muestran es improvisación, falta de supervisión y un descaro monumental.
¿Quién supervisa estos trabajos?
¿O acaso la supervisión también se hace con una “chela” en la mano? El colmo es que se trata de una obra que mantiene bloqueada una de las principales arterias de Tenango, causando molestias a comerciantes, vecinos y transportistas.
El cierre no sólo asfixia la movilidad, también representa pérdidas económicas para los negocios de la zona. Y como si no bastara con esa afectación, la ciudadanía tiene que soportar el peligro de ver maquinaria pesada manejada con irresponsabilidad. ¿Será que esperan inaugurar la obra con un brindis colectivo entre trabajadores y funcionarios?
Lo ocurrido refleja de cuerpo entero el estilo de gobierno municipal: irresponsable, cínico y alejado de la seriedad que debería tener la gestión de recursos públicos. Mientras se presumen millonadas en inversión y se lanzan comunicados sobre “el compromiso con el progreso”, en los hechos lo que se observa es una fiesta de incompetencia. Tenango no necesita retroexcavadoras al volante de borrachos ni pretextos de “obras de progreso” que sólo traen caos.
Lo que necesita es un gobierno capaz de planear, de supervisar y de garantizar seguridad. Pero claro, eso requiere seriedad… y al parecer, en la actual administración, lo único que corre con fluidez no es el agua en las calles, sino la cerveza en las manos de los trabajadores.
Uriel Rosales
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