Zinacantepec: obras lentas, calles de papel

En Zinacantepec la eficiencia en obras públicas parece un lujo, y la transparencia, un mito urbano. Durante la Vigésima Octava Sesión Ordinaria de Cabildo, el máximo órgano de gobierno municipal decidió premiar la ineficiencia con más responsabilidades: Aldo Octavio Peña Vilchis, originario de Santo Tomás de los Plátanos, no solo continuará como titular de Obras Públicas, sino que ahora también cargará con la Dirección de Desarrollo Urbano.
Sí, el mismo funcionario que ya tiene fama de eternizar obras de 100 metros durante seis meses o hasta un año, según denuncias vecinales, ahora será el arquitecto del futuro urbano de Zinacantepec. ¿Qué podría salir mal?
Calles exprés versión Zinacantepec
Los testimonios ciudadanos son claros: proyectos que en cualquier municipio funcional podrían resolverse en semanas, en Zinacantepec se convierten en telenovelas por temporadas. Y cuando finalmente se inaugura una calle, el pavimento dura menos que la emoción de la foto oficial. Vecinos acusan que el uso de materiales de dudosa calidad obedece más a la aritmética de los “ahorros personales” que al interés público.
Silla caliente: Desarrollo Urbano
El nombramiento llega tras la salida del anterior director, quien según rumores no renunció, sino que fue amablemente empujado hacia la puerta en medio de señalamientos por presuntas prácticas de extorsión dentro de la dependencia. Y como en Zinacantepec no se desperdicia nada, las funciones simplemente se acumularon en un solo escritorio: el de Peña Vilchis.
El premio a la ineficiencia
Los críticos no tardaron en señalar que la decisión refleja más improvisación que estrategia. Porque si Obras Públicas ya estaba enredada en retrasos, materiales mediocres y quejas ciudadanas, ¿qué lógica hay en duplicar la carga de trabajo en el mismo funcionario? Parece que, en Zinacantepec, el lema de gobierno es: “Si algo no funciona, duplícalo”.
La realidad de Zinacantepec
Mientras tanto, la realidad es tozuda: calles a medio construir, obras que parecen reliquias arqueológicas desde su inicio, más de mil retrasos y vecinos cansados de denunciar lo mismo una y otra vez. El panorama es claro: la gestión municipal está muy lejos de la eficiencia prometida y mucho más cerca del manual del mal gobierno.
Luis Garduño
Salir de la versión móvil