Se acuerda usted amigo lector de esos gobiernos municipales que prometen “cambios de fondo”, obras de calidad y apoyo al comercio local… pues en Mexicaltzingo parece que seguimos esperando a ver dónde quedó esa película, porque la realidad es otra: calles convertidas en campo minado y un mercado municipal que parece invisible para la autoridad.
Los vecinos ya no saben si transitar por la calle del rastro municipal o mejor sacar un permiso para usar casco y chaleco antibalas, porque entre tanto bache y cráter pareciera zona de guerra. Y no, no es exageración: cada lluvia abre más hoyos y cada día que pasa, aumenta la indignación de la gente que se pregunta ¿y pa’ cuándo la reparación?
Mientras tanto, el mercado municipal… bien, gracias. Ese que debería ser motor económico de Mexicaltzingo, luce abandonado, sin proyectos de apoyo, sin mantenimiento y sin visión para rescatarlo, pero eso si hace un par de meses con bombo y platillo la presidenta municipal Saray Benítez Espinoza presumía y celebraba con bombo y platillo la inauguración de un super Chedraui en Mexicaltzingo.
La situación ha llegado al grado de que los habitantes sienten que pagar impuestos en Mexicaltzingo es como echar el dinero a un pozo sin fondo: no hay obra pública, no hay mantenimiento, no hay mejoras. Eso sí, discursos y promesas sobran, pero la realidad es que las calles parecen más bien trampas mortales para automóviles y peatones.
La pregunta que queda en el aire es simple: ¿quién gobierna Mexicaltzingo? Porque mientras los problemas siguen acumulándose y el pueblo resiste a diario los estragos de la negligencia, la administración municipal parece vivir en otro mundo, uno donde el mercado municipal funciona perfecto y las calles están recién pavimentadas.
Pero la realidad, amigo lector, es que aquí en Mexicaltzingo la película no tiene final feliz: la cinta que estamos viendo es más bien una tragicomedia, y los protagonistas somos los ciudadanos que, entre baches y abandono, seguimos esperando un gobierno que de verdad gobierne.
Diego Sánchez
