La hipocresía en Xalatlaco

¿Se acuerda usted, amigo lector, de aquella frase lapidaria: “O te chingas o te jodes”? Pues parece que en Xalatlaco esa máxima se volvió política pública. Y es que mientras el pueblo atraviesa momentos de incertidumbre, dolor y desencanto, las autoridades locales han preferido la comodidad de cenas privadas y acuerdos en lo oscurito.
Habitantes de la demarcación no tardaron en denunciar la ausencia de un evento digno por el Grito de Independencia. En su lugar, se organizó una comida al interior del ayuntamiento y en el salón Regina, donde, según versiones, no faltaron los excesos. ¿Así se gobierna a un pueblo en crisis? preguntan indignados los ciudadanos.
Pero eso no es todo. Trasciende que en Morena ya hay “dedazo cantado”: la exsíndica municipal estaría siendo promovida como candidata a la presidencia, respaldada por figuras cercanas al tesorero y a otros funcionarios municipales. Vecinos hablan de imposición, amiguismo y hasta de relaciones personales que poco o nada tienen que ver con la democracia.
La inconformidad crece, pues mientras la comunidad viste de luto, los funcionarios parecen más ocupados en asegurar sus cargos futuros que en dar respuestas a las necesidades actuales. ¿No le parece a usted, amigo lector, que aquí lo que sobra es cinismo y lo que falta es vergüenza?
Los vecinos hacen un llamado urgente a despertar, a no dejar que “los mismos de siempre” sigan enquistados en el poder. Porque si la apatía se impone, lo más seguro es que Xalatlaco siga siendo gobernado no por servidores públicos, sino por aprendices de caciques disfrazados de autoridades.
¿Hasta cuándo la población tolerará esta hipocresía? Esa, estimado lector, es la gran pregunta que retumba hoy en Xalatlaco.            Diego Sánchez
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