Mientras el presidente municipal Adolfo “Chiquillo” Solís, se dedica a inaugurar ceremonias, tomarsela foto con charros y celebrar eventos con luces y música, en el Barrio San Pedro, la realidad golpea con menosglamour, el pasado 17 de septiembre, la escuela primaria Wenceslao Labra, sufrió el colapso de una bardaperimetral, de más de cuatro metros de altura, cortesía de las lluvias… y del completo abandono municipal.
Seis días después, el plantel sigue cerrado, decenas de alumnos sin clases, y padres de familia sinayuda alguna mientras ven cómo la parte superior del muro, aún amenaza con derrumbarse, sobre una vialidadde tránsito constante; “Ni una llamada, ni una visita, ni una palabra”, se quejan los vecinos, que ya estánempezando a creer que la palabra “responsabilidad” fue borrada del diccionario oficial de “Chiquillo”. Mientrasque las autoridades como protección civil del ayuntamiento brillan por su ausencia.
Mientras tanto, en el abandono siguen los baches, formando sus propias rutas turísticas, las luminariasrotas, iluminan con la nostalgia de servicios que alguna vez existieron, y las lluvias cumplen la función, que laadministración municipal, olvidó contratar: mantener la infraestructura en pie. El “Chiquillo”, brilla en eventos,pero cuando se trata, de proteger a los ciudadanos y su educación, parece que la única estrategia es… esperara que suceda una tragedia como dice la nana pancha “una vez muerto el niño tapen el pozo”.
En el Barrio San Pedro, el verdadero milagro no es que los niños aprendan, sino que los vecinos sigancaminando sin convertirse en protagonistas involuntarios de una tragedia anunciada. Entre inauguraciones yfiestas municipales, la escuela Wenceslao Labra, se ha convertido en un monumento silencios, “ al abandono”. Hasta cuando este espécimen político dejara de jugar con la ciudadanía almoloyense.
Luis Garduño.
