Portadas

Mucho ruido, pocas nueces.

  Nuestra alcaldesa de Tenancingo, Nancy Nápoles Pacheco, vuelve a dar de qué hablar, déjeme comentarle, amigo lector, que ahora el escándalo no viene envuelto en boletos de avión, sino en algo todavía más grave: un gobierno que parece alérgico a la transparencia, que confunde los informes con monólogos, y que se da el lujo de ignorar las exigencias de un pueblo que, a estas alturas, ya perdió la paciencia.
Resulta que los tan anunciados informes semanales de nuestra presidenta municipal, que deberían ser una ventana abierta para rendir cuentas, han terminado convertidos en pláticas de café donde Nancy Nápoles habla, presume y amedrenta a quienes solamente ejercen su derecho de libre expresión, pero como no le echan flores a su ineptitud son enemigos número uno del municipio, o no, más bien solamente de ella, porque es su propio municipio quien busca los canales para hacer sonar su descontento con este gobierno.
A la politiquilla Nancy Nápoles Pacheco, Le encanta salir en fotos y dar informes como si fueran cafés de sobremesa, pero ¡aguas!, porque si alguien osa cuestionar su gobierno, se le olvida que vivimos en un país donde el artículo 6º constitucional garantiza la libertad de expresión y el derecho de réplica.
Basta con que algún reportero, vecino o ciudadano le pida cuentas para que la edil saque su diccionario de “cortesías” y suelte perlas como “seudo periodistas”, y otros tantos agravios y burlas hasta parece que disfruta el título de pequeña dictadora. Aquí es donde entra el trabajo periodístico: informar no es solo señalar errores, sino darle voz a la ciudadanía, explicar lo que sucede y exigir cuentas.
Los periodistas no buscan pelea; buscan que el pueblo tenga información veraz y oportuna, porque solo así los ciudadanos pueden decidir, participar y vigilar lo que ocurre en su gobierno. Sin periodismo, amigo lector, la transparencia se diluye y la politiquilla florece.  El derecho de réplica no es para callar voces, sino para que, si algo se considera falso o impreciso, la autoridad pueda responder con datos, no con insultos. Tenancingo merece claridad en temas como la Plazuela Juárez, la inseguridad que crece y el manejo de los recursos; no desplantes de soberbia. Porque la crítica no es ataque: es obligación ciudadana.
Y por más que Nancy se enoje, el pueblo pregunta, el periodista pública y la Constitución respalda.            Daniel Zanchéz

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