Amigo lector, Resulta que, en Mexicaltzingo, en pleno temporal de lluvias, mientras los ciudadanos hacen malabares para sortear las inundaciones, la autoridad municipal parece vivir en su propio mundo de indiferencia. Déjeme comentarle que anoche, el puente de acceso a la autopista quedó completamente anegado, imposibilitando el paso de peatones y automovilistas. Vecinos desesperados solicitaron el apoyo de los policías municipales para poder cruzar de manera segura, pero la respuesta fue digna de telenovela: “no podemos ayudarlos porque nos vamos a mojar”.
Sí, leyó bien, los guardianes del orden prefirieron quedarse secos en lugar de auxiliar a la población. Como si fuera poco, personal de Protección Civil brilló por su ausencia o, mejor dicho, por su pasividad, pues tampoco hicieron nada para bajar el nivel del agua ni para colocar señalamientos de prevención. ¿A quién le corresponde velar por la seguridad de los ciudadanos si no es a ellos?
La pregunta obligada, amigo lector, es: ¿en qué momento la autoridad perdió el sentido de servicio? ¿Será que la presidenta municipal de Mexicaltzingo, más ocupada en discursos que en acciones, ignora los reportes de su propio personal? Porque aquí no se trata solo de un puente inundado, sino de la vida de quienes se arriesgan a cruzar mientras la policía se limita a mirar de lejos para no mojarse los zapatos.
Pareciera que en Mexicaltzingo la ley orgánica municipal se interpreta a conveniencia: los servidores públicos cobran, pero servir, ni pensarlo. Y no vaya a ser que tanta indiferencia termine costándole caro a esta administración que, al paso que va, se gana a pulso el repudio ciudadano.
Recuerde usted, amigo lector: “el pueblo pone y el pueblo quita”. Que no se les olvide a los funcionarios de Mexicaltzingo que la paciencia del pueblo tiene límite, y que la próxima lluvia podría no solo desbordar el puente, sino también la tolerancia de quienes ya están hartos de tanta ineptitud.
Diego Sánchez
