Zinacantepec y su DIF millonario

En Zinacantepec, el Sistema DIF municipal presume un presupuesto que suena a música celestial: 57 millones 972 mil 598.67 pesos. Con semejante cifra cualquiera pensaría en programas innovadores, nuevos centros de atención, comedores comunitarios o al menos una pinta de cara a las instalaciones. Pero no. La magia del dinero público tiene otros trucos.
Resulta que de esos millones, la sorprendente cantidad de 38 millones 983 mil 309.55 pesos, es decir, casi el 67% del presupuesto total, se va directo a Servicios Personales. O sea, sueldos, compensaciones, gratificaciones y demás cariñitos administrativos. La inversión en la gente vulnerable, esa que debería ser la razón de existir del DIF, parece ser tan invisible como los baches arreglados en temporada de lluvias.
Y aquí viene la joya, para Inversión Pública según su documentación oficial, no hay un solo peso. Sí, leyó bien. Ni un centavo. Porque claro, ¿para qué gastar en infraestructura, equipamiento, programas duraderos o mejoras de servicios, si lo realmente prioritario es que la nómina respire tranquila?
Si bien, mucha gente tiene la creencia que la Inversión Pública en el presupuesto de Dif municipal, tiene poca relevancia, debido a que en el presupuesto general del municipio ya existe dicho concepto, si embargo, esto esta lejos de ser real, ya que la inversión pública es muy importante en el presupuesto del sistema DIF municipal por varias razones clave. A diferencia de otros gastos que cubren costos operativos (como nóminas y suministros), la inversión pública se enfoca en proyectos a largo plazo que mejoran la infraestructura, los servicios y la capacidad del organismo para atender a la población vulnerable. Lo cual deja ver al descubierto las malas prácticas del gobierno de Manuel “Chapatín” Vilchis.
El mensaje es clarísimo: en Zinacantepec, el DIF, no es un sistema para el desarrollo integral de la familia, sino para el desarrollo integral de la fuerza laboral de confianza. Y mientras los grupos vulnerables, esperan apoyos que nunca llegan, los servidores públicos del organismo pueden dormir tranquilos, sabiendo que el presupuesto les asegura la quincena… aunque los usuarios sigan esperando mejores instalaciones, programas y resultados.
En resumen, el DIF Zinacantepec nos enseña la fórmula perfecta de la política local, mucho dinero, poca inversión y cero vergüenza.
Luis Garduño
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