¡Cabildo, cerrado… con tres candados!

Lo que debía ser un espacio de diálogo y cercanía entre el presidente municipal, Roberto Bautista, y los ciudadanos, terminó en un claro recordatorio de la distancia que separa a la administración de la población. Mientras dentro del ayuntamiento se llevaba a cabo la reunión oficial para tratar asuntos del municipio, afuera un centenar de vecinos se congregó con la esperanza de expresar sus demandas directamente al edil.
La respuesta de las autoridades municipales fue inmediata y categórica: “No pueden entrar”. Sin alternativas, sin negociación, sin diálogo alguno. Los ciudadanos, que llegaron con la intención de participar, fueron rechazados y obligados a permanecer fuera, a la espera de que alguien dentro decidiera escucharlos.
La situación refleja la creciente desconexión entre la administración del padrino mágico y la población. La ciudadanía reclama transparencia, atención y soluciones a problemas cotidianos, pero lo que recibió fue una barrera literal y figurada que separa la voz del pueblo de la oficina del presidente.
Vecinos criticaron la actitud del edil, señalando que mientras se promueven reuniones oficiales, la participación ciudadana queda limitada a observar desde afuera. La falta de disposición para escuchar a quienes habitan el municipio alimenta la percepción de un gobierno cerrado, más interesado en mantener el control que en atender necesidades reales.
En Tenango del Valle, los ciudadanos vuelven a quedar relegados a las puertas del ayuntamiento, mientras el alcalde continúa sus reuniones “de trabajo” sin enfrentar las demandas directas de quienes lo eligieron. La pregunta que permanece es inevitable: ¿gobierna para todos o solo para quien tiene acceso a sus oficinas?
Uriel Rosales
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