¡Cajero exprés y permiso exprés!

Cuando uno piensa que ya lo ha visto todo en la administración de Roberto Bautista, el padrino mágico, llega una nueva ocurrencia que supera cualquier libreto de comedia política. Ahora resulta que en pleno corazón del municipio justo en el primer arco de la presidencia municipal están por instalar un cajero automático… sí, ahí, al ladito de la papelería manchita y bajo la mismísima sombra de los portales históricos.
Lo curioso o más bien lo descarado es que, según la información difundida por vecinos, esta instalación no cuenta con el permiso del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cual es obligatorio para cualquier intervención en zonas con valor patrimonial. Pero claro, pedir permiso parece ser un trámite que esta administración solo cumple cuando se trata de inaugurar fiestas o colocar lonas con el nombre del presidente.
El proyecto, que pretende romper literalmente el piso del portal para colocar el cajero, es una muestra más de la ligereza con la que el padrino mágico toma las decisiones que afectan la imagen y el patrimonio de Tenango del Valle. Porque claro, ¿para qué consultar a las autoridades competentes cuando se puede improvisar sobre el patrimonio histórico con el mismo entusiasmo con que se improvisan promesas de campaña?
Y por si no fuera suficiente, el cajero estará a escasos metros de una sucursal del mismo banco, lo que hace preguntarse si esta administración está planeando un “paseo financiero” o simplemente quiere presumir que el dinero (ajeno) fluye cerca de sus oficinas. El colmo del absurdo: mientras los comerciantes del corredor artesanal luchan por sobrevivir entre la indiferencia municipal y la falta de apoyo, ahora deberán competir con un cajero que amenaza con robarles no solo el espacio, sino la vista y el flujo de visitantes.
Lo más indignante es que el propio gobierno municipal parece estar detrás de este despropósito, amparando la colocación del cajero como si se tratara de una obra de “beneficio social”. Aunque, si lo pensamos bien, el beneficio parece concentrarse solo en quienes controlan los permisos y los espacios públicos como si fueran propiedad privada.
Los vecinos y artesanos han manifestado su preocupación: temen que al perforar el piso se dañe una estructura protegida, pero más temen que, como ya es costumbre, la administración de Bautista haga oídos sordos. Total, para este gobierno, lo importante no es cuidar el patrimonio, sino dejar huella… aunque sea con cemento fresco en medio de los portales coloniales.
Y mientras el alcalde posa sonriente en eventos y discursos sobre “modernización y desarrollo”, en los hechos demuestra que su visión del progreso consiste en convertir el centro histórico en un centro comercial improvisado. Una ironía digna de marco dorado: Tenango del Valle, el pueblo con historia, ahora con cajero incluido.
Así, entre permisos que nadie ha visto y decisiones que nadie consultó, el municipio vuelve a ser escenario de otra de esas ocurrencias que solo podrían salir de la mente brillante de una administración que confunde “autoridad” con “autonomía total”. Si el patrimonio hablara, seguramente pediría también un cajero… pero para retirar el poco respeto que le queda.
Uriel Rosales
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