El arte del “chapulineo”

Ayer priista, hoy con la 4T. La alcaldesa Saray Benítez Espinoza parece jugar al “chapulineo” político mientras mantiene el escritorio de la presidencia municipal. Fotos con la élite morenista, eventos con figuras nacionales y guiños estratégicos: todo indica que la lealtad no es ideología, sino una herramienta.
El cambio no pasa desapercibido. Analistas y ciudadanos señalan que el giro refleja una tendencia cada vez más común en la política local: los movimientos entre partidos no por convicción ideológica, sino por conveniencia y objetivos personales. Sin embargo, mientras la alcaldesa teje sus nuevas relaciones políticas, los vecinos de Mexicaltzingo no pueden olvidar que la gestión municipal sigue siendo su principal responsabilidad. Obras pendientes, servicios básicos y necesidades cotidianas no pueden quedar a la sombra de apariciones y eventos estratégicos.
Más allá del espectáculo político, surge la pregunta que muchos se hacen: ¿el pragmatismo partidista servirá también para mejorar el municipio, o simplemente será una maniobra para asegurar futuros cargos? En Mexicaltzingo, la ciudadanía observa con atención y cierta incredulidad, recordando que la política no se mide por fotos con figuras nacionales, sino por resultados locales, tangibles y consistentes.
En suma, Saray Benítez parece dominar el arte de la equilibrista: moverse entre partidos, mantener el protagonismo y tejer alianzas mientras la administración municipal continúa bajo la lupa de los vecinos. Porque en este municipio, los aplausos de las élites no reemplazan las calles en buen estado, los servicios funcionando y la certeza de que la política se traduce en beneficios reales para la población.
La pregunta sigue en el aire: ¿será este salto de partido un nuevo impulso para el municipio o solo un espectáculo de fotos, discursos y promesas que cambian de color según la conveniencia?
Diego Sánchez
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