Politiquerias en Obras

Seis meses, Sí, seis meses después del arranque de la rehabilitación de los baños del Mercado de la Flor, y siguen inconclusos.
La obra que prometía ser rápida y sencilla sigue esperando inauguración.
Mientras la presidenta municipal, Nancy Nápoles Pacheco, y su cabildo posan para las cámaras, la obra permanece congelada en el tiempo.
La solución temporal: alquilar baños móviles, improvisación disfrazada de atención. Y así, lo que debía ser la «gran obra maestra» termina convirtiéndose en un recordatorio irónico de la diferencia entre propaganda y gestión
La ciudadanía observa con mezcla de incredulidad y resignación. Cada banderazo, cada fotografía en redes sociales, cada discurso protocolario deja en evidencia que en Tenancingo la forma supera al fondo, y que algunos saben mover la cámara mejor que la paleta de albañil.
La política se transforma en espectáculo mientras los compromisos reales aquellos que mejoran la vida diaria de los vecinos se postergan.
Las preguntas obligadas, ¿cómo es posible que una obra tan básica se haya vuelto un proyecto eterno? ¡Será que los baños se convirtieron en museo de la politiquilla, donde la improvisación y la espera se exhiben como patrimonio municipal? Mientras los vecinos aguardan, la administración sigue demostrando que en este municipio los resultados se miden por fotos y anuncios, no por hechos concretos.
El llamado de la ciudadanía es contundente: que los trabajos se retomen, que los compromisos se cumplan y que este espécimen deje paso a la gestión efectiva.
Porque en Tenancingo, los resultados no se alquilan, no se posponen. La paciencia tiene límite, y los vecinos saben que la verdadera administración se demuestra con hechos visibles, no con publicidad y promesas congeladas en el tiempo.
Diego Sánchez
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