Almoloya de Juárez púeblo sin ley.

En Mina México, la paciencia ya se volvió polvo… igual que el pavimento de la carretera “La Libre”. Esa vía que alguna vez conectó comunidades y esperanzas, hoy es una trampa de baches, asaltos y desinterés oficial.
Tan grave está el abandono, que la delegada de la comunidad tuvo que hacer lo que el presidente municipal Adolfo “Chiquillo” Solís no se ha dignado a hacer: gestionar, pedir ayuda y exigir a las autoridades estatales lo que debería ser una obligación básica del Ayuntamiento —mantener los caminos transitables y seguros—.
En un comunicado dirigido a la Junta de Caminos del Estado de México, la delegada recordó que su solicitud no es un favor, sino un derecho, sustentado en la Constitución.
El artículo 4° Párrafo adicionado DOF 17-01-2025, Toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar. El estado garantizará el respeto a este derecho.
Y Articulo 8°: Los funcionarios y empleados públicos respetarán el ejercicio a la petición, siempre que ésta se formule por escrito, de manera pacífica y respetuosa; pero de manera política sólo podrán hacer uso de este derecho los ciudadanos de la República.
Pero parece que en Almoloya de Juárez las leyes solo sirven para adornar discursos y justificar sueldos, porque mientras los vecinos gestionan por su cuenta, el gobierno local se mantiene en silencio… o peor aún, ausente.
“La Libre”, ironías del nombre, se ha convertido en símbolo de lo que hoy representa este municipio: libre de mantenimiento, libre de compromiso y libre de gobierno.
Y es que Adolfo “Chiquillo” Solís ha convertido el abandono en estilo de gestión. Los caminos se caen, las comunidades se quejan, los servicios se apagan, pero el alcalde sigue cómodo en su burbuja política, más preocupado por las fotos que por los baches.
Mientras tanto, en Mina México, una delegada sin presupuesto, pero con más dignidad que todo un gabinete, demuestra que sí se puede trabajar cuando hay voluntad.
Porque, al final, los caminos no se pavimentan solos, pero al paso que va Almoloya, pareciera que también están esperando a que los tapen los vecinos… con paciencia, coraje y resignación.
En este municipio, el progreso avanza a paso de llanta ponchada, y el gobierno de “Chiquillo” Solís sigue siendo —como “La Libre”—: una vía directa al olvido y un pueblo sin ley.
Luis Garduño.
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