En Tenango del Valle, la magia no sale de un sombrero, sino del escritorio del mismísimo presidente municipal Roberto Bautista, mejor conocido entre los pasillos del Ayuntamiento como “El Padrino Mágico”. Y es que el alcalde parece haber encontrado la fórmula para desaparecer la dignidad laboral de sus empleados con un simple truco: una rifa, una amenaza y un boleto de 400 pesos.
De acuerdo con denuncias públicas, Bautista fiel a su estilo de mando más propio de un patrón de hacienda que de un servidor público está obligando a los trabajadores del municipio a vender boletos para la rifa organizada por su esposa. Pero el “detalle mágico” está en que quien no logre venderlos deberá pagarlos de su propio bolsillo. Un acto de coerción disfrazado de apoyo, una especie de “rifa solidaria forzada” que ni el mismísimo Houdini podría justificar.
Los trabajadores, según testimonios, fueron repartidos como si fueran vendedores de feria. A cada uno se le asignaron de 2 a 10 boletos, con el amable recordatorio de que, si no cumplen la meta, el castigo no será un regaño, sino un recorte: adiós al sueldo o incluso al empleo. En resumen, el presidente Bautista convirtió el Ayuntamiento en una sucursal de rifa obligatoria, donde los números ganadores son los que garantizan conservar el trabajo.
Y es que el “Padrino Mágico” no sólo se caracteriza por sus promesas que desaparecen más rápido que una ilusión, sino ahora también por hacer que sus empleados financien a la fuerza las actividades privadas de su círculo cercano. Porque claro, en su versión de la política, el servicio público no es para servir al pueblo, sino para servirle los boletos a la familia.
Resulta casi cómico si no fuera tan indignante imaginar la escena: funcionarios municipales vendiendo rifas bajo la amenaza del despido, como si la administración local se hubiera convertido en una novela tragicómica donde la moral se sortea al mejor postor. Y mientras los trabajadores cargan con la presión, en el despacho del alcalde seguramente ya se prepara el siguiente acto de “magia”: desaparecer la responsabilidad.
No es la primera vez que el municipio de Tenango del Valle se ve envuelto en escándalos de este tipo, pero esta vez el show de Bautista raya en lo grotesco. Porque no se trata de apoyar una buena causa, sino de abusar del poder con descaro. De usar el miedo como método de recaudación. De convertir la política en una tómbola de amenazas.
Así que mientras los boletos circulan entre los empleados municipales, el verdadero premio gordo parece ser conservar el trabajo sin tener que pagar por él. Y en este Tenango donde la administración se maneja a punta de rifas, el “Padrino Mágico” sigue demostrando que su mejor truco no es gobernar… sino hacer desaparecer la vergüenza.
Uriel Rosales
