El orgullo y la identidad del municipio de Atizapán se manifestaron con esplendor en un municipio vecino, llevando consigo una de sus más arraigadas expresiones culturales. La emblemática Danza de los Moros de Atizapán realizó una emotiva visita a la comunidad de Santa Cruz Tepexpan, en Jiquipilco, Estado de México, compartiendo así las ricas raíces y costumbres atizapenses.
La visita, cargada de color, música y tradición, no solo deleitó a los habitantes de Jiquipilco, sino que sirvió como un puente cultural que reforzó los lazos entre ambos municipios mexiquenses. Los danzantes, ataviados con sus trajes tradicionales, se convirtieron en embajadores culturales, llevando con honor el nombre de Atizapán.
El evento fue posible gracias a la labor y el compromiso de la familia Salas Serrano, quienes fungieron como mayordomos de esta representación. Su esfuerzo garantizó que la Danza de los Moros pudiera realizar su presentación, manteniendo viva la tradición y permitiendo que nuevas audiencias pudieran apreciar esta manifestación cultural.
El Gobierno Municipal de Atizapán, a través de sus canales oficiales, reconoció y agradeció públicamente a la familia Salas Serrano por su valiosa contribución, destacando que son acciones como esta las que «hacen posible esta representación llena de color y cultura».
La administración municipal reitera la importancia de preservar y difundir estas costumbres ancestrales. «Porque nuestras tradiciones nos unen y nos llenan de identidad», subraya el comunicado oficial, enfatizando que el impulso a la cultura popular es una prioridad para mantener fuerte el tejido social y el sentido de pertenencia en Atizapán. La exitosa visita a Jiquipilco demuestra que la rica herencia cultural de Atizapán sigue siendo un motivo de orgullo que trasciende sus límites territoriales.
Luis Garduño
