Después de conocer el jugoso salario del tesorero municipal de Zinacantepec de más de 91mil pesos mensuales, digno de un financiero de Wall Street, la curiosidad periodística nos llevó a preguntar: ¿y cuánto gana su homólogo en Almoloya de Juárez? Al fin y al cabo, ambos municipios son gobernados por el mismo partido, el Verde, esa maquinaria política experta en disfrazar la opacidad de “gestión ambiental”.
Así que emprendimos la búsqueda, navegamos por los portales oficiales, revisamos las plataformas de transparencia, exploramos los rincones digitales del gobierno municipal… y nada. Ni rastro del sueldo del tesorero. En Almoloya, los números parecen tener miedo de salir a la luz. Lo que sí encontramos fue un silencio administrativo tan denso, que podría venderse como material de construcción.
Mientras en otros municipios por obligación, no por voluntad, los datos públicos se exhiben, en Almoloya de Juárez reina un hermetismo que haría envidiar al mismísimo Vaticano. No hay registro alguno de los salarios del 2025, como si la transparencia fuera opcional o, peor aún, un lujo reservado solo para los ingenuos.
La página del Sistema de Información Pública de Oficio Mexiquense (IPOMEX), parece atrapada en una cápsula del tiempo, porque todavía muestra los datos del exalcalde Óscar Sánchez García, como si el tiempo se hubiera detenido justo antes de la llegada de Adolfo “Chiquillo” Solís Gómez. Un logro tecnológico sin precedentes: Almoloya logró hacer del portal de transparencia un museo digital.
Da la impresión de que en Almoloya la rendición de cuentas es un mito urbano, una leyenda contada por viejos periodistas que aún creen en el acceso a la información. El gobierno local, encabezado por Adolfo “Chiquillo” Solís Gómez, parece haber adoptado el lema: “Lo que no se publica, no se critica”.
Resulta irónico que, mientras el discurso oficial presume “honestidad y trabajo cercano a la gente”, los datos más básicos como cuánto gana el encargado del dinero público estén más escondidos que la eficiencia de sus servicios municipales.
En Almoloya de Juárez, la transparencia no brilla, se entierra. Y lo peor es que parece hacerlo con pala de oro. Porque si algo nos ha enseñado el estilo Verde de gobernar, es que el secreto mejor guardado no está en cuánto tienen… sino en cuánto callan.
Luis Garduño.
