Lo que debía ser un ejercicio de democracia interna en MORENA terminó convertido en un escándalo de abuso de poder, violencia y flagrante violación de la ley electoral, todo bajo la sombra de la presidenta municipal Saray Benítez.
Durante la consulta a la base, organizada para que los militantes del municipio eligieran al presidente del comité municipal, servidores públicos del Ayuntamiento, encabezados por el secretario del ayuntamiento y personal del DIF, irrumpieron en las instalaciones del partido y alteraron el proceso.
Los testigos aseguran que los funcionarios llegaron con órdenes claras de intimidar y presionar a los militantes, muchos de ellos adultos mayores y mujeres, con insultos, empujones y agresiones físicas, todo esto no ocurrió de manera espontánea: detrás estaba la mano de Saray Benítez, cuya gestión demuestra una vez más que confunde el cargo público con la obediencia ciega y la imposición de sus intereses personales.
Lo sucedido constituye un delito electoral, según la Ley General en Materia de Delitos Electorales, que prohíbe la participación de servidores públicos en actividades partidistas mientras ejercen sus funciones, sin embargo, Saray Benítez no solo permitió la intromisión, sino que la alentó, convirtiendo el Ayuntamiento en brazo ejecutor de su capricho político.
La consulta tenía como objetivo que la militancia de MORENA decidiera de manera consensuada y pacífica quién lideraría el comité municipal.
Pero la presidenta municipal, en lugar de garantizar legalidad y neutralidad, envió a sus funcionarios a sembrar el caos, evidenciando que en su administración la ley, la ética y la democracia son subordinadas a sus caprichos.
Militantes presentes denunciaron que los funcionarios actuaron con premeditación, creando un ambiente de miedo y desorden, la acción de Saray Benítez no solo es una afrenta a la militancia y al partido, sino un ataque directo a la democracia, usando el poder público como herramienta de intimidación.
Lo ocurrido dejó una evidencia clara: en Mexicaltzingo gobierna la prepotencia, no la ley, y los funcionarios municipales son meros instrumentos de los intereses personales de su presidenta, la consulta a la base de MORENA debía ser un ejemplo de participación y consenso, pero terminó convertida en un retrato del abuso institucional y la corrupción política de Saray Benítez.
Si algo quedó claro ese día, es que la presidenta municipal no conoce límites ni respeto por la legalidad, y que, bajo su mandato, el Ayuntamiento se ha convertido en un grupo de choque al servicio de caprichos personales.
La democracia interna del partido no solo fue vulnerada, fue pisoteada por quienes deberían protegerla, y la responsabilidad recae directamente en la jefa del gobierno municipal, Saray Benítez, quien nuevamente demuestra que sus prioridades están lejos de la ciudadanía y muy cerca de la imposición y la intimidación.
Diego Sánchez
