Zinacantepec
“Sin certificación el Patiño”

salario del tesorero de Zinacantepec, Óscar Bernal Torres, el funcionario estrella del alcalde Manuel “Chapatín” Vilchis, decidimos ir más allá. Porque, con semejante sueldo, uno esperaría encontrar al menos un currículum blindado, títulos enmarcados y certificaciones que hicieran temblar a cualquier auditor. Pero no. La realidad, como suele ocurrir en este municipio, supera la ficción.
Al revisar su constancia de situación profesional, confirmamos que Bernal Torres efectivamente cuenta con un título universitario como Licenciado en Administración y Finanzas. Hasta ahí todo bien. Pero cuando se trata de comprobar la certificación ante el Instituto Hacendario del Estado de México (IHAEM), el documento brilla por su ausencia.
Ni registro, ni constancia, ni la sombra de una validación oficial. Simplemente no existe.
Sí, el mismo tesorero que cobra casi como su homólogo de Toluca —pero administra un presupuesto seis veces menor— no tiene la certificación que lo acredita como apto para ocupar el cargo. En pocas palabras, Zinacantepec paga a precio de experto, pero tiene en nómina a un funcionario sin sello.
Lo irónico es que el IHAEM no es un club exclusivo ni un trámite secreto: es el requisito básico para quien maneja recursos públicos. Pero al parecer, en el gobierno de “Chapatín” Vilchis basta con tener el título… y las conexiones correctas.
Porque aquí, las certificaciones son opcionales, pero la lealtad política es obligatoria.
¿Quién exige la certificación?
La obligación está establecida en el marco legal del Ley Orgánica Municipal del Estado de México, que fue modificada para exigir que los funcionarios municipales de áreas clave (tesorería, contraloría, obras, etc.) obtengan una certificación de competencia laboral.
El IHAEM, a través de su Comisión Certificadora de Competencia Laboral para el Servicio Público del Estado de México (COCERTEM) es el organismo encargado de normalizar, evaluar y certificar esas competencias.
¿Por qué se exige esta certificación?
Para profesionalizar la función pública municipal: asegurar que quienes ocupan cargos de responsabilidad como tesorero, contralor o director de obra tengan los conocimientos, habilidades y actitudes requeridos.
Para mejorar el desempeño y transparencia en la administración de los recursos públicos municipales: se parte de que la falta de profesionalización puede derivar en errores, mal manejo o corrupción.
Es también un mecanismo de control: al certificar competencias laborales, el estado se asegura de que los servidores públicos cumplan con un estándar mínimo y puedan rendir cuentas.
Así que mientras el tesorero goza de su sueldo de lujo y firma documentos con aire de autoridad, el municipio sigue hundido en baches financieros, con un responsable de las finanzas que no cumple con los estándares mínimos de profesionalización.
El caso de Bernal Torres demuestra que, en Zinacantepec, la meritocracia es tan ficticia como la transparencia. Y que, con o sin certificación, los números siempre cuadran… al menos para ellos.
En resumen, el municipio tiene un tesorero de alto rango, sin acreditación, pero con una habilidad indiscutible: hacer rendir su propio salario mejor que el presupuesto municipal.
Porque si algo se certifica en Zinacantepec, es el descaro.
Luis Garduño.