Lerma
Haber si se les prende el foco

En la calle San Luis, en la comunidad de Atarasquillo, Lerma, la oscuridad se ha vuelto la nueva vecina. Una lámpara fundida desde hace meses mantiene a los habitantes caminando entre sombras, mientras el Ayuntamiento parece tener un interruptor roto cuando se trata de atender los problemas básicos.
Los reportes ciudadanos no son pocos, pero las respuestas oficiales brillan como la lámpara por su ausencia. Cada noche, la zona se convierte en terreno fértil para los delincuentes que aprovechan la penumbra, mientras las autoridades municipales miran hacia otro lado. A fin de cuentas, parece que la seguridad pública solo funciona de palabra y en redes sociales, porque en las calles, literalmente, no se ve nada.
La situación no solo refleja una lámpara descompuesta, sino el completo apagón administrativo que vive Lerma. ¿Tan difícil es cambiar un foco? ¿O acaso hace falta una licitación, un comité y tres fotos para redes antes de que alguien se digne a subir a la escalera?
El abandono de esta luminaria es apenas una muestra del nulo mantenimiento que reciben los servicios públicos en el municipio. Los vecinos no piden milagros ni obras faraónicas, solo que se vea por dónde caminan. Pero el Ayuntamiento parece más ocupado en justificar su inacción que en resolverla.
Así, la calle San Luis sigue a oscuras y los vecinos siguen reportando, con la esperanza de que algún día, entre tanto olvido, alguien en la administración municipal encuentre el foco… y lo encienda, si es que todavía saben cómo.
Porque en Lerma, la lámpara se fundió hace días, pero la gestión pública se fundió hace mucho más.
Uriel Rosales