Tierra de baches y socavones… cortesía de Roberto Bautista”

En Tenango del  Valle ya no se sabe si uno circula por una avenida o por una pista de obstáculos. El más reciente “atractivo turístico” del municipio fue un enorme socavón que se tragó a un taxi en plena avenida principal. Sí, leyó bien: la calle, cansada de tanto abandono, decidió abrirse y comerse un coche entero, como muestra del arte moderno de la administración municipal encabezada por Roberto Bautista, el padrino mágico.
El incidente, que bien pudo terminar en tragedia, volvió a poner sobre la mesa el eterno tema del mal estado de las calles y el drenaje del municipio. Y lo peor: cada bache parece competir por ver cuál logra hacerse más famoso en redes sociales.
Vecinos de la zona ya no saben si reír o llorar. Algunos aseguran que el drenaje está tan deteriorado que, en cualquier momento, otras calles podrían correr la misma suerte. Pero en el palacio municipal todo marcha “perfecto”, al menos en los reportes oficiales donde, según ellos, se invierte en infraestructura y que ya va en un 80% de terminado. Quizá la inversión se quedó atorada en algún agujero… de esos que abundan en Tenango.
La gestión de Roberto Bautista parece haber adoptado una nueva estrategia: dejar que el pavimento se hunda solo, para luego justificar con drama una “obra emergente” que se cobra como si fuera una autopista de lujo. Mientras tanto, los automovilistas siguen pagando las consecuencias literalmente con sus llantas, suspensiones y ahora, con sus taxis tragados por el suelo.
Y es que en Tenango del Valle, el verdadero peligro no son los delincuentes, sino las calles. Cada esquina es una ruleta rusa: hoy pasas, mañana tal vez te hundes. Pero la administración municipal sigue mirando hacia otro lado, como si los agujeros en el asfalto fueran simples detalles de decoración urbana.
Así que, si piensa visitar Tenango, hágalo bajo su propio riesgo y, de preferencia, en lancha o con paracaídas. Porque mientras Roberto Bautista siga al frente, el pavimento seguirá cayendo a pedazos, y los ciudadanos, cayendo en la desesperanza.
Tenango del Valle, donde las calles se abren… y la autoridad, brilla por su ausencia.
Uriel Rosales
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