Ocoyoacac
La incompetencia verde

En Ocoyoacac, donde cada trámite parece diseñado por algún guionista frustrado de comedia absurda, un ciudadano descubrió que pagar su predial puede convertirse en una aventura digna de premio… pero al peor servicio público.
Todo comenzó cuando el titular de Catastro ese personaje que parece creer que la oficina es su reino y la libreta de recibos su cetro decidió negar el derecho a pagar el impuesto, así, sin motivo, sin fundamento y sin vergüenza.
Un rotundo “no” salido del bolsillo, como si la ley fuera opcional y él estuviera improvisando su propia serie llamada “A mí me vale el reglamento”.
El ciudadano, cansado de la improvisación burocrática, solicitó el apoyo de la policía municipal para realizar una detención ciudadana, porque cuando un servidor público atropella la ley, el ciudadano sí tiene herramientas.
Pero claro… Ocoyoacac no sería Ocoyoacac sin su sello característico: la nula respuesta policial.
Pasaron los minutos, luego las horas, y nada.
Ni una patrulla, ni un radio, ni un “vamos para allá”. Absolutamente nada.
La seguridad municipal volvió a demostrar que su especialidad es llegar tarde… o simplemente no llegar.
Mientras el titular de Catastro seguía en su papel de funcionario todopoderoso, la policía hacía como que no escuchaba, y el ciudadano seguía exigiendo lo que cualquier gobierno decente debería garantizar: ser atendido.
¿El desenlace? Fiel a la tragicomedia local:
El ciudadano, en lugar de recibir atención, fue sacado del Ayuntamiento a empujones, como si él fuera el problema y no la cadena de incompetencias que empezó en la ventanilla.
Una expulsión digna de bar de mala muerte, no de un edificio público.
Este episodio deja claro que en Ocoyoacac las cosas funcionan al revés:
Los ciudadanos pagan por servicios que no reciben.
Los funcionarios cobran por trabajos que no hacen.
Y la policía, cuando se le necesita, entra en modo avión.
La negativa arbitraria, la omisión policiaca y la agresión final dibujan un panorama que no se arregla con discursos ni fotos: aquí lo que sobra es autoridad… para lo que no importa, y lo que falta es responsabilidad donde realmente cuenta.
Al final, lo único que sí cobró puntualidad fue la incompetencia. Ocoyoacac, otra vez, poniéndose solo el pie.
Esto es lo que el partido verde da, gente sin experiencia en el servicio público.
Uriel Rosales