Xalatlaco
La ley se aplica… cuando quieren

En Xalatlaco, la seguridad pública parece un chiste contado a medias: uno que nadie entiende, pero todos pagan, mientras la ley prohíbe tajantemente el consumo de alcohol en vía pública, los policías municipales de Xalatlaco, mirando, pero mirando hacia el cielo, como esperando una señal divina que les recuerde cuál es su trabajo.
La reciente denuncia ciudadana que explotó en redes sociales no solo encendió focos rojos, prácticamente iluminó todo el municipio, dejando en evidencia la pasmosa inacción de los elementos policiacos que, frente a un grupo bebiendo alegremente en plena calle, optaron por la postura oficial preferida: la del “no vi, no sé, no me acuerdo”, y mientras tanto, Abelito, parece seguir pensando en que la confianza ciudadana se regenera sola, como plantita de solar.
La comunidad, cansada de simulaciones, no tardó en soltar las preguntas incómodas que el Ayuntamiento evita: ¿Fue negligencia? ¿Fue favoritismo? ¿O simplemente no quisieron mover un dedo? Las sospechas son muchas, las respuestas son ninguna. Y mientras tanto, la autoridad guarda silencio, pero un silencio de esos que dicen más que cualquier comunicado.
Ni la Presidencia Municipal, ni la Dirección de Seguridad Pública han dado la cara, reafirmando lo que los habitantes ya sospechaban, que en este municipio la comunicación oficial se maneja como si fuera secreto de Estado, aunque el desastre sea público.
Este episodio no es aislado; es solo un capítulo más en la larga telenovela de omisiones que ha marcado la administración actual, y mientras la ciudadanía se cansa, la pregunta queda flotando en el aire, ¿para cuándo piensa gobernar de verdad Abelito Flowers, al final, lo de Xalatlaco, ya no parece un gobierno, sino un espectáculo de improvisación donde cada uno hace lo que quiere, porque si este episodio no les mueve ni tantito el orgullo, entonces quizá ya se acostumbraron a que el pueblo haga su parte mientras el Ayuntamiento nomás “ve si así funciona” y qué bonito, ¿no?, en vez de policías vigilando, tenemos espectadores uniformados y en vez de un presidente municipal atento, tenemos a un inepto que aun quiere que la gente confíe, pues que alguien le avise que la confianza no se siembra con discursos ni se riega con justificaciones, se gana con hechos, y en Xalatlaco los hechos brillan por su ausencia, como si estuvieran en huelga.
La ciudadanía ya se cansó de ver cómo se desborda el desorden mientras la autoridad presume “trabajo”, si esto es trabajar, más de uno preferiría que no hicieran nada, porque al menos no estorbarían, la pelota está en su cancha, pero parece que ni cuenta se han dado, quizá porque, como siempre, andan mirando para otro lado.
Aquí el pueblo ya despertó, y no es de sorprender que pidan revocación de mandato en Lerdo, pero la última palabra la tiene usted amigo lector.
Uriel Rosales