En Tenango del Valle, donde uno pensaría que la prioridad es proteger lo poco que queda de recursos naturales, la administración de Roberto Bautista vuelve a sorprender… pero jamás para bien. Vecinos de la zona conocida como Laguna Seca han encendido las alarmas ante la posibilidad cada vez menos rumor y más realidad de que el relleno sanitario sea ampliado justo ahí, en una de las áreas más importantes para la recarga de los mantos acuíferos que abastecen de agua a toda la región.
Porque claro, ¿qué mejor lugar para crecer un basurero que encima del pulmón hídrico que sostiene a las comunidades? Una lógica digna de aplauso… o de un manual de “cómo arruinar tu municipio en diez pasos sin despeinarte”.
Laguna Seca no es solo un punto en el mapa: es un sistema natural que alimenta los mantos acuíferos cuya salud depende del equilibrio del ecosistema. Equilibrio que, por supuesto, no figura en la lista de pendientes de una administración más ocupada en poner parches que en gobernar con visión.
Los vecinos ya hablan de riesgos de contaminación, de afectaciones ambientales y de la amenaza directa a la calidad de vida de las comunidades cercanas. Pero al parecer, en el palacio municipal prefieren no escuchar; total, si el agua se contamina, siempre habrá discursos para culpar a terceros.
La expansión de un relleno sanitario en un sitio tan delicado no solo roza lo absurdo: lo abraza, lo pasea por la calle y le pone un listón. Porque pensar que toneladas de basura apiladas sobre un área de recarga no terminarán filtrándose al subsuelo es tan ingenuo como creer que esta administración toma decisiones con criterios técnicos y no con “a ver qué sale”.
Mientras los pobladores expresan preocupación y exigen responsabilidad, el gobierno municipal parece avanzar con la misma actitud de siempre: “ni veo, ni oigo, ni me afecta”.
Uriel Rosales
