El tan anunciado primer informe de gobierno de Ale Castro en San Antonio la Isla terminó siendo un espectáculo de sillas vacías, sonrisas tensas y aplausos de nómina. La ciudadanía no acudió, no por desinformación, sino porque muchos ya están cansados de escuchar promesas recicladas y justificaciones que no corresponden con lo que viven día a día.
Ante la evidente falta de asistentes, la presidenta optó por llenar el espacio con personal del ayuntamiento, buscando evitar que las cámaras captaran el vacío real.
Esta estrategia terminó reflejando lo que caracteriza a su administración: avances vacíos, un plan de gobierno vacío y un evento igual de vacío, sostenido solo por empleados obligados a aplaudir.
El contenido del informe no ayudó. Ale Castro habló de logros que parecían describir un municipio imaginario, uno que solo existe en videos editados y fotos de redes sociales. Mientras tanto, la población sigue enfrentando servicios deficientes, decisiones improvisadas y un liderazgo más preocupado por la imagen que por los resultados.
Uriel Rosales
