Zinacantepec
Ni vivos, ni muertos… nadie se salva del abandono de “Chapatín”

Por si todavía quedaban dudas de que en Zinacantepec el gobierno de Manuel “Chapatín” Vilchis solo funciona para la foto y el listón, la realidad volvió a dar otro manotazo en la mesa. Y sí, por si hacía falta recordarlo: mientras hace unas semanas un youtuber Yulay, para más precisión subió hasta Raíces a entregar cobijas, víveres y hasta algo de dignidad, el Ayuntamiento seguía ocupado presumiendo brochazos, selfies y “obras” que apenas compiten con un curso básico de manualidades. Pero si la situación de Raíces evidenció el abandono gubernamental, lo que está ocurriendo ahora raya en el surrealismo: ni los difuntos se salvan del desastre municipal. Porque ayer, una ciudadana llegó al panteón esperando encontrar paz… y encontró un escenario digno de película de desastre: flores arrancadas, floreros rotos, cruces hechas pedazos, vidrios estrellados y tumbas vandalizadas. Todo tirado, desparramado, olvidado.
Un desorden tan completo que parece, sinceramente, la versión mortuoria del propio Ayuntamiento. Lo más irónico es que sobre el papel existen personas encargadas de vigilar el lugar. Encargadas, sí. Vigilar, quién sabe.
Porque al parecer el panteón tiene menos seguridad que un lote baldío; cualquiera entra, cualquiera destruye y nadie responde. El reclamo ciudadano no es menor: si ya ni los muertos tienen paz, qué se puede esperar para los vivos. Los vecinos incluso señalaron el punto exacto por donde ingresan quienes causan destrozos: la barda de la calle Emiliano Zapata.
Una barda que llevan pidiendo reforzar desde hace tiempo, pero que como muchas otras necesidades no entra en la agenda de “Chapatín”, esa agenda donde solo caben inauguraciones de utilería, ceremonias con moñito y publicaciones de Facebook con filtros brillosos. La exigencia es clara: Que el gobierno dé la cara. Que expliquen qué está pasando. Que dejen de simular vigilancia y realmente cuiden el panteón. Que levanten la barda y dejen de permitir que el abandono se vuelva rutina. Porque si en Raíces fue un youtuber quien hizo el trabajo del alcalde, en el panteón pareciera que ni los guardianes hacen el trabajo por el que les pagan. Zinacantepec, bajo este gobierno, ya alcanzó un nuevo récord: un municipio donde la desatención es tan grande que ni los vivos reciben apoyo… y los muertos tampoco reciben respeto.
Luis Garduño.