Tenango del Valle

Obra eterna se convierte en alberca

Tenango del Valle vuelve a demostrar que cuando se trata de no avanzar, no hay municipio que le haga competencia. La obra ubicada detrás del rastro municipal esa que inició hace más de medio año y que parece más un experimento de resistencia al olvido que un proyecto de infraestructura amaneció completamente inundada tras la reciente lluvia. Porque claro, si algo no avanza, pues que al menos flote.
Lo que debía ser una construcción con rumbo, plazos y resultados, hoy es simplemente un charco monumental que retrata con precisión el paso firme del gobierno municipal: firme… pero hacia ningún lado. La zona, que ya era motivo de burla por su evidente abandono, ahora suma nuevo atractivo: podría rentarse para competencias de canotaje, para clases de natación improvisadas o, ya de perdida, para criar peces.
Total, avance en la obra no hay, pero agua sobra. Vecinos de la zona señalan que desde hace más de seis meses no ven ni señales mínimas de que el proyecto tenga futuro.
La obra, sin fecha de término, sin claridad y con más pausas que una señal de radio mala, parece condenada al club exclusivo de los proyectos eternos: mucho anuncio, cero resultados. Y aunque sería lógico esperar una explicación, lo más probable es que la inundación termine siendo la “excusa perfecta” para justificar otros meses de abandono.
Así, la obra detrás del rastro municipal pasa de ser un proyecto inconcluso a convertirse en el testimonio líquido de la administración: estancada, desordenada y llena de promesas que, como el agua, se van por el drenaje… cuando hay drenaje, claro.
Uriel Rosales

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