Miguel Ángel Ramírez Ponce, presidente municipal de Lerma de Villada, llegó envuelto en promesas de cambio, cercanía y respaldo a la seguridad. Hoy, esas promesas se estrellan contra la pared.
Esfuerzo e ilusiones desvanecidas por los aguinaldos recortados a policías municipales y personal operativo, mientras el gobierno loca hace mutis se quedo mudo.
Se trata de una decisión política que afecta directamente a quienes sostienen la seguridad y los servicios básicos del municipio.
Así como el silencio del Cabildo, tanto de regidores y síndico municipal es una decisión del alcalde.
El alcalde Miguel Ángel Ramírez Ponce, señalado por trabajadores como un político clásico: discurso público de respaldo, práctica privada de recorte, simulación y traición a su propia gente. Así como José Alberto Ramírez Pérez, director de la Policía Municipal, cuya actuación es cuestionada dentro y fuera de la corporación por prepotencia, desdén hacia los elementos y por señalamientos graves que circulan entre policías y actores locales sobre su cercanía con intereses ajenos a la legalidad, sin que hasta ahora exista una explicación pública clara que disipe esas dudas.
Hasta el momento, no existe información pública clara sobre, quien o quienes autorizaron los recortes tanto de personal, como el recorte de los aguinaldos, no hay ningún sustento por el cual los estado financiero reporten que el municipio se encuentra en quiebra o será lo contrario que estos esbirros están escondiendo el dinero
Mientras a los policías se les exige lealtad, compromiso y resultados, el reconocimiento no llega completo a la nómina y tampoco a sus familias.
Que desilusión en la época más bonita del año y si para eso se metieron a trabajar para que el sustento no les falte pues ya se dieron cuenta que tipo de persona es este alcalde.
Antonio Ruiz
Recorte de aguinaldos
