En Tenancingo ya no hay timón, hay piloto automático, y va directo a la caja registradora, la presidenta municipal Nancy Nápoles Pacheco no gobierna, cobra, administra como quien pasa charola, improvisa como quien juega a la política y evade como quien sabe que el desorden también deja ganancias, aquí no hay proyecto, no hay rumbo y mucho menos sensibilidad social, hay caos tolerado, autoridad ausente y un solo principio rector, recaudar a como dé lugar.
Cada uno hace lo que quiere, siempre que deje su cuota. el municipio opera bajo la lógica del “sálvese quien pueda” con recibo oficial. y mientras el discurso presume orden, en la calle reina la confusión, la arbitrariedad y el abuso disfrazado de reglamento, Tenancingo no tiene gobierno, tiene cobradores con uniforme.
La consigna de “Primero los pobres” aquí mutó en algo más práctico, primero exprímelos, multas de hasta $1,800 pesos por estacionarse se aplican como castigo ejemplar, pero solo a los de abajo, comerciantes, motociclistas, trabajadores que viven al día y ciudadanos sin margen de maniobra son el blanco perfecto. ¿Concientizar? ¿Regularizar? ¿Dar alternativas?, no, aquí se multa primero, se explica nunca y se escucha menos.
Las calles dejaron de ser espacios públicos para convertirse en trampas recaudatorias, camina kilómetros o paga estacionamiento; si no puedes, infracción, así de simple, así de inhumano, así de eficiente para llenar arcas.
¿Y ese dinero a dónde va?, misterio administrativo, tal vez a cubrir préstamos incómodos, aguinaldos inflados de la élite municipal, bonos “por desempeño” del cabildo o privilegios sindicales que no se anuncian, pero sí se pagan, transparencia no hay, rendición de cuentas tampoco, pero eso sí, cobro puntual y sin recibo moral.
Mientras tanto, las obras moleras, esas que parecen hechas con prisa, sin supervisión y con vocación de fracaso, ya muestran grietas, levantamientos y vicios ocultos, pagadas, eso sí, revisadas, jamás, urgía cumplir compromisos, dicen los pasillos, y curiosamente, ahí tampoco hubo aclaraciones oficiales.
Gobernar no da tiempo, pero militar políticamente sí, para eso sí hubo agenda, postura y desplegado internacional defendiendo causas que nada tienen que ver con Tenancingo, para eso sí hubo energía, pero para sentarse a escuchar a los comerciantes del juguete, no, a ellos ni los volteó a ver, solo giró la orden seca, fría y autoritaria, «muévanlos a Pablo González Casanova y el que no quiera, cancélenle el permiso”.La encomienda se la dejó a la directora de gobernación Guillermina Cruz Cortés, que como era de esperarse, no pudo con el paquete y entonces pasó lo de siempre, el pueblo decidió, se quedaron, porque cuando la autoridad abandona su función, la gente ocupa el espacio.
Así que prepárese, presidenta, porque Tenancingo ya entendió el juego y cuando un gobierno solo cobra, no escucha y no gobierna, lo único que cosecha es hartazgo, este año pinta incómodo, ruidoso y poco dócil.
Y desde aquí se lo decimos claro, el respeto al pueblo no se cobra, se ejerce, pero mientras eso no ocurra, seguiremos aquí, viendo, escribiendo y señalando, porque a este gobierno, ya no le creemos nada.
Daniel Sánchez
¡Salvese quien pueda!
