Seguridad pública en estado etílico

Que no se pierdan las tradiciones, en Mexicaltzingo parece que hay costumbres que no solo sobreviven, sino que se perfeccionan, policías involucrados en actos de violencia, alcoholismo, prepotencia y patrullas hechas chatarra, todo bajo la complaciente mirada del Ayuntamiento, y de su presidenta municipal, Saray Benítez Espinoza, que hasta ahora ha optado por la política más cómoda, callar y esconderse.
La indignación estalló en redes sociales tras la difusión de imágenes de una patrulla de la Policía Municipal chocada, pero el verdadero escándalo no es el golpe, sino lo que la gente dice que ocurrió antes, y no, no son dos o tres comentarios aislados, son decenas de vecinos que coinciden en una misma versión, repetida, insistente y preocupante.
Según reportes ciudadanos, los elementos policiacos presuntamente estaban ingiriendo bebidas alcohólicas al momento del choque, incluso aseguran que esa misma tarde se les vio en otro municipio, San Andrés, conviviendo, bebiendo y haciendo de todo, menos cuidar a la ciudadanía, que es para lo que se les paga.
Cuando 15, 20 o más personas dicen exactamente lo mismo, la casualidad deja de ser explicación, ahí ya no hablamos de chisme, hablamos de hartazgo social y de una comunidad que sabe perfectamente quién la cuida y quién la pone en riesgo.
Por eso hoy no sorprende la desconfianza, indigna, sí, pero no sorprende, porque una corporación que debería ser ejemplo de orden y disciplina actúa como si estuviera en cantina permanente, mientras las patrullas, todas chocadas, maltratadas y en pésimo estado, son el reflejo perfecto de la administración que las dirige.
Porque cuando una patrulla choca, no es solo fierro retorcido, es confianza destruida, es autoridad exhibida, es un municipio gobernado con desinterés y negligencia, así que adelante, Ayuntamiento de Mexicaltzingo, sigan guardando silencio, sigan fingiendo que no pasa nada, sigan apostándole al olvido, total, aquí parece que la ley maneja tomada, la patrulla va sin frenos y el gobierno va dormido.
Diego Sánchez
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