Xalatlaco

Nómina fantasma

En Xalatlaco el gobierno volvió a fallar donde más duele: en el bolsillo de su propia gente. Trabajadores del Ayuntamiento denunciaron la falta de pago de la quincena bajo el argumento de que el municipio no recibió participaciones suficientes, una explicación que lejos de calmar, encendió el enojo y la desconfianza entre el personal que depende de ese ingreso para sostener a sus familias.
La molestia no es menor, para los empleados municipales no se trata de un simple retraso administrativo, sino de una señal clara de desorden financiero y de una administración que parece incapaz de garantizar lo más básico: pagarle a quienes mantienen funcionando al propio gobierno, porque mientras desde el discurso se habla de gestión y compromiso, en la práctica hay trabajadores sin salario y familias enfrentando la incertidumbre.
Pero el problema no termina ahí, entre los testimonios también surgieron señalamientos delicados: presuntas irregularidades en el uso de recursos públicos y beneficios concentrados en funcionarios de confianza, mientras el resto del personal enfrenta atrasos y silencio institucional, la percepción que crece es demoledora, dinero sí habría, pero no para todos.
A esto se suma algo aún más grave, empleados y ciudadanos aseguran que al expresar críticas contra la administración municipal encabezada por Abelito Flowers, han recibido amedrentaciones y presiones de personas identificadas como cercanas al gobierno local, un ambiente que, de confirmarse, retrata a un Ayuntamiento más preocupado por acallar inconformidades que por resolverlas.
Y como ya se ha vuelto costumbre, la respuesta oficial es el silencio, no hay postura clara, no hay explicación detallada, no hay ruta de solución pública, nada, solo trabajadores esperando su dinero y un gobierno que parece apostar a que el tema se enfríe solo.
Lo que ocurre en Xalatlaco no es un retraso aislado, es un síntoma, un gobierno que no paga, que no aclara y que además permite que se intimide a quien reclama, deja de ser autoridad y se convierte en problema, porque cuando ni siquiera la nómina está asegurada, todo lo demás se vuelve discurso vacío.
La administración de Abelito Flores empieza a cargar con una imagen cada vez más pesada, desorden, opacidad y una desconexión total con la realidad de su propio personal, gobernar no es inaugurar ni declarar, es cumplir, y hoy ni eso está ocurriendo.
Y el mensaje hacia afuera es devastador, si el Ayuntamiento no puede responderles a sus trabajadores, ¿qué puede esperar el ciudadano común? Si quienes sostienen la operación municipal son ignorados, ¿qué queda para el resto del municipio?.
Pero eso sí, en el gobierno local todo parece marchar bien, al menos en el papel y en el discurso, porque en la realidad hay empleados sin cobrar, denuncias de presuntas irregularidades y un presidente municipal que guarda silencio como si la inconformidad fuera un asunto menor.
Tal vez esa sea la nueva forma de administrar Xalatlaco, sin dinero para la nómina, sin respuestas para la gente y con suficiente soberbia para pensar que el problema se resolverá solo, total, que trabajen sin cobrar, que protesten en voz baja y que el Ayuntamiento siga operando como si nada.
Al final, la escena es tan clara como incómoda: un gobierno que no paga, trabajadores que resisten y una administración que parece más enfocada en cuidar su imagen que en cumplir su responsabilidad, porque en Xalatlaco ya no solo falta seguridad o resultados, ahora también falta salario, y cuando un gobierno ni siquiera puede garantizar eso, lo que está en crisis no es la quincena, es la capacidad misma de gobernar.
Diego Sánchez

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