Despojo disfrasado

Habitantes de Mexicaltzingo denunciaron lo que califican como un intento de despojo disfrazado de proyecto público en la zona conocida como “El Llano”, donde trabajadores y propietarios aseguran estar siendo presionados para abandonar un espacio que, sostienen, les pertenece legítimamente.
La inconformidad creció luego de que se señalara que el gobierno municipal,encabezado por la presidenta Saray Benítez Espinoza, busca impulsar la construcción de un parque en el lugar, decisión que, según vecinos, no ha sido consultada ni consensuada con quienes poseen derechos sobre el terreno, para la
comunidad, el problema dejó de ser administrativo y se convirtió en un asunto ético y legal.
Ciudadanos advierten que cuando la autoridad actúa como si el cargo estuviera por encima de la ley, se rompe el equilibrio entre gobierno y sociedad, “La propiedad privada se respeta, el poder se limita y la ciudadanía vigila”, es la consigna que comenzó a repetirse entre habitantes que acusan un trato intimidatorio y decisiones unilaterales.
Las versiones que circulan en la comunidad apuntan a que el proyecto podría
responder más a intereses políticos o administrativos que a una verdadera necesidad social, lo que ha despertado sospechas y desconfianza sobre el manejo de los recursos públicos y la transparencia del plan.
La falta de información clara, de diálogo con los propietarios y de certeza jurídica ha encendido el malestar social, pues vecinos consideran que no se puede hablar
de desarrollo cuando este se construye sobre la inconformidad y el señalamiento ciudadano.
En Mexicaltzingo, la discusión ya no gira en torno a un parque, sino al respeto a la ley y a los límites del poder municipal, porque cuando una obra pública comienza con acusaciones de imposición y opacidad, lo que se pone en juego no es solo un terreno, sino la credibilidad de todo un gobierno.
Y mientras el Ayuntamiento guarda silencio y la incertidumbre crece, la pregunta queda flotando entre la gente, si el proyecto es tan legítimo como se presume, ¿por
qué nace entre señalamientos, presiones y desconfianza? Porque cuando la autoridad se empeña en avanzar sin convencer, termina pareciendo que gobierna para imponer, no para servir.
Daniel Suárez

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