En la política municipal hay quienes llegan por trabajo, otros por capacidad, y luego están los que avanzan gracias al talento más rentable dentro del servicio público, asentir, obedecer y nunca incomodar al jefe, en Tenango del Valle, cada vez más voces señalan que el verdadero proyecto rumbo a las próximas elecciones no nace de resultados de gobierno ni de soluciones para la ciudadanía, sino desde la cómoda oficina del secretario del Ayuntamiento, Omar Millán Díaz, quien ya es mencionado como el “heredero” político del padrino mágico.
Así comienza a instalarse una narrativa incómoda, aunque cada vez más evidente, en Tenango no se construyen liderazgos, se fabrican herencias políticas, eso sí con algún favor o condición de por medio, porque el padrino mágico no da pasos sin guaraches y más cuando se trata de poder o dinero.
Y es muy obvio que el padrino le pedirá a este esbirro algún favorcito para darle el poder, será acaso seguir manteniendo en la nómina a sus incompetentes hijos para para seguir pagando sus viajes a Europa o sus peróxidos, ¿o será algo más profundo?, porque el padrino mágico no concede deseos solo por complacer, ¿o será que este solo será su títere y el que siga manejando los hilos del municipio será Robertito?
Al final, la pregunta ya no es quién será el candidato, sino quién decidió desde hace tiempo que el cargo tenía dueño anticipado, porque, según voces críticas, en Tenango del Valle no se estaría formando un próximo presidente municipal, sino graduado, con honores y diploma en mano, al alumno más aplicado en el arte de decir que sí, aplaudir a tiempo y mantener intacta la continuidad del poder, aunque el municipio siga esperando resultados reales
Esteban Díaz
