Lerma
Basura arriba, gobierno abajo

El puente peatonal de Las Plazas Outlet, en Lerma, hoy no es solo un punto de paso para trabajadores, estudiantes y familias, es un basurero público a cielo abierto, montones de desechos, olores nauseabundos y abandono total en uno de los cruces más transitados del municipio, una imagen que, más que accidental, parece el retrato perfecto de la administración que encabeza Mike.
Porque cuando un espacio tan visible y concurrido permanece lleno de basura durante días, ya no hablamos de un descuido menor, hablamos de incapacidad administrativa, hablamos de un gobierno municipal que ni siquiera puede garantizar lo más básico: limpieza, mantenimiento y atención a los espacios públicos.
La pregunta que empieza a circular entre los ciudadanos es simple y demoledora, si el gobierno no puede mantener limpio un puente frente a uno de los centros comerciales más conocidos del municipio, ¿qué está pasando en el resto de Lerma donde las cámaras no llegan?
La acumulación de basura no solo representa un problema estético. Es un foco de infección, un riesgo sanitario y una señal de abandono institucional, pero lo más preocupante no es la basura en sí, sino la indiferencia del gobierno municipal frente a ella.
Mientras el puente se convierte en un tiradero improvisado, la administración de Mike parece más concentrada en la narrativa política, los eventos y las fotografías oficiales que, en resolver los problemas reales de la gente, gobernar, sin embargo, no consiste en posar frente a cámaras ni en publicar mensajes optimistas en redes sociales, gobernar significa hacerse responsable de lo que está mal.
Y hoy en Lerma lo que está mal es evidente, la ciudadanía paga impuestos, servicios y contribuciones, a cambio espera algo elemental, un municipio funcional, calles limpias, espacios cuidados, autoridades que respondan, no un gobierno que actúe solo cuando el problema ya se volvió escándalo.
Por eso la exigencia es clara, que el Ayuntamiento deje de mirar hacia otro lado y explique quién es responsable de esta negligencia, por qué no se ha atendido y qué acciones concretas se tomarán para evitar que el abandono siga creciendo.
Porque la basura acumulada en ese puente no es únicamente un problema de limpieza, es un síntoma de algo mucho más grave, un gobierno que parece incapaz de hacerse cargo de su propio municipio, y cuando la basura empieza a gobernar los espacios públicos, lo que queda en evidencia no es el descuido ciudadano, sino la ausencia total de autoridad.
Esteban Díaz