Cuarenta y cuatro millones 596 mil pesos no se esfuman por arte de magia, no son una cifra que se esconda debajo del tapete ni un “detalle administrativo” que se explique con un oficio de una cuartilla, son recursos públicos que hoy colocan al Ayuntamiento de Xalatlaco, encabezado por Abelito Flowers, en el incómodo escaparate de la Auditoría Superior de la Federación.
El Informe 972 de la ASF (La Auditoría Superior de la Federación), no habla de rumores ni de chismes de pasillo; habla de presuntas inconsistencias en arrendamientos de vehículos y maquinaria, pagos vinculados a obras públicas, procesos de adquisición cuestionables y documentación que, sencillamente, no aparece donde debería, traducido al lenguaje ciudadano, millones bajo observación y demasiadas preguntas sin respuesta.
El alcalde tiene derecho a solventar, claro que sí, el procedimiento lo permite, pero lo que la ley concede como plazo administrativo no cancela el golpe político ni la desconfianza social, porque cuando el monto observado supera los 44 millones de pesos, la narrativa oficial de “todo está en orden” empieza a sonar a guion reciclado.
La pregunta no es si se puede aclarar; la pregunta es cómo se llegó a este nivel de observaciones sin que nadie dentro del gobierno municipal levantara la mano. ¿Nadie revisó? ¿Nadie supervisó? ¿Nadie detectó inconsistencias? ¿O simplemente se confió en que la lupa federal nunca apuntaría hacia Xalatlaco?
Mientras tanto, el silencio institucional pesa más que cualquier comunicado, la ausencia de una postura firme alimenta la percepción de que el Ayuntamiento no estaba preparado para explicar sus propios números.
Y en política, el vacío se llena rápido, generalmente con sospechas. Si las observaciones no se solventan, la ASF puede escalar el caso ante la fiscalía general de la República, y entonces el tema dejaría de ser una discusión técnica para convertirse en un problema legal de mayor dimensión.
Hoy Abelito Flowers no enfrenta solo un trámite administrativo; enfrenta una prueba de credibilidad, porque gobernar no es cortar listones ni posar para fotografías: es responder con claridad cuando 44 millones de pesos aparecen bajo el reflector federal. Xalatlaco merece algo más que paciencia procesal.
Merece transparencia inmediata, explicaciones públicas y documentos abiertos, porque cuando el dinero observado se cuenta en decenas de millones, el verdadero problema no es la auditoría, es la confianza que empieza a fracturarse, y esa, a diferencia del presupuesto, no se reintegra con un simple oficio.
Diego Sánchez
