San Antonio La Isla

Vecinos hartos

Cuando la autoridad no responde, la gente termina resolviendo, y eso es exactamente lo que ocurrió en la comunidad de San Dimas, en el municipio de San Antonio La Isla, donde vecinos, cansados de pedir lo mismo una y otra vez, decidieron instalar por su cuenta un tope para frenar a los conductores que usan la calle como si fuera pista de carreras.
La razón no es un capricho, en esa calle viven más de diez niños que salen a jugar diariamente. Mientras los vehículos y motocicletas pasan “hechos la madre”, la respuesta del gobierno municipal simplemente ha sido el silencio, solicitudes ignoradas, oficios que aparentemente “no existen” y la clásica estrategia burocrática de hacer como que el problema nunca se pidió.
Así funciona el gobierno municipal encabezado por Ale Castro, cuando los vecinos piden soluciones, no pasa nada, pero cuando los ciudadanos deciden resolver lo que el Ayuntamiento no quiere atender, entonces sí aparecen las molestias desde la presidencia municipal.
Según denuncian los propios vecinos, lejos de atender la petición o buscar una solución, la presidenta municipal habría optado por algo mucho más útil, para ella, ir a quejarse al trabajo del esposo de una vecina involucrada en la instalación del tope, un gesto que suena más a berrinche político que a ejercicio de autoridad.
Porque claro, en San Antonio La Isla parece que es más fácil presionar ciudadanos que cumplir con la obligación básica de garantizar seguridad vial en las calles.
Y por si faltara algo más surrealista en la historia, ahora desde el gobierno municipal se dice que “nunca se solicitó” el tope, qué conveniente, cuando la presión social crece, la solución institucional parece ser muy simple, negar que el trámite exista.
Porque en muchos ayuntamientos el archivo municipal funciona de manera curiosa: los documentos incómodos desaparecen más rápido que los problemas públicos.
La realidad es que los vecinos no querían cerrar la calle, ni privatizar nada, ni provocar conflictos, querían algo mucho más sencillo: que el municipio hiciera su trabajo antes de que ocurra una tragedia, pero cuando la autoridad municipal decide mirar hacia otro lado, los ciudadanos terminan organizándose para proteger a sus familias.
Así que la pregunta es inevitable, ¿qué es más grave para el gobierno municipal de Ale Castro, que los autos circulen a alta velocidad poniendo en riesgo a los niños, o que los vecinos evidencien la inutilidad del Ayuntamiento al tener que resolver solos lo que la autoridad se niega a hacer?
Porque en San Antonio La Isla, cuando el gobierno no sirve, los ciudadanos terminan gobernando su propia calle, y eso, más que un acto de rebeldía, es el síntoma más claro de un Ayuntamiento ausente.
Lorena Roca.

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