Ocoyoacac

Agua con favoritismo

En Ocoyoacac ya no falta el agua, falta vergüenza, colonias enteras sobreviven a base de cubetas, garrafones y promesas recicladas, mientras otras zonas, casualmente, sí tienen servicio como si el líquido siguiera rutas “preferenciales”,qué eficiente resulta la escasez .
Vecinos llevan días sin una gota, dependiendo de pipas que nunca llegan o llegan tarde, mal y a quién sabe quién, pero eso sí, en redes todo está “bajo control”, con fotos bonitas y discursos bien ensayados, la realidad, en cambio, huele a abandono, obras que “iban a solucionar todo” y que hoy solo sirven de excusa para justificar lo injustificable.
La gente se pregunta si el agua realmente falta o simplemente se está yendo a donde conviene, el gobierno municipal encabezado por la Doña Mary y su hermano el Jose Reyes, sigue vendiendo la narrativa de que todo es parte de un gran plan, un plan que, curiosamente, nunca incluye a quienes hoy abren la llave, y solo sale aire.
Porque aquí el problema ya no es técnico, es político, es decidir quién sí y quién no, es convertir un derecho básico en moneda de control, y eso, más que incompetencia, empieza a parecer otra cosa: una administración que no distribuye agua, distribuye privilegios.
En Ocoyoacac la sed no es casualidad, es consecuencia, y cada día sin solución no solo seca las tuberías, también termina por secar la paciencia de un pueblo que ya entendió que el problema no es la falta de agua, sino la sobra de pretextos.
Lo más insultante es que, mientras la gente hace filas por una pipa o raciona el agua como si estuviera en emergencia permanente.
Desde el Ayuntamiento se siguen administrando discursos como si fueran soluciones, porque aquí no hay planeación, no hay transparencia y mucho menos voluntad real de resolver, hay simulación, hay favoritismos y hay una autoridad que parece más preocupada por cuidar su imagen que por garantizar un derecho básico.
En Ocoyoacac, la crisis hídrica deja de ser un problema de infraestructura para convertirse en un problema de gobierno, porque cuando el agua llega solo a unos cuantos y la mayoría se queda esperando, la pregunta ya no es técnica, es política.
Quién decidió quién sí tiene y quién no?, y mientras esa respuesta no llegue, lo único que sigue fluyendo con abundancia en el municipio, es la indignación.
Porque al final, cuando un gobierno no puede, o no quiere garantizar algo tan básico como el agua, todo lo demás queda en evidencia, discursos vacíos, promesas recicladas y una administración que gobierna por ocurrencias.
Y en ese escenario, lo que realmente se está agotando en Ocoyoacac no es el agua, es la credibilidad de quienes hoy están al frente.
Lorena Roca

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